Oaxaca: Una paz sui generis

1).- Tierra de nadie

Carlos Fuentes acuñó una frase genial: “No hay peor servidumbre que la esperanza de ser feliz”. Y no le faltó razón. El oaxaqueño común siempre le aspira a la paz, pero somos como los seres que describió Octavio Paz: vivimos en permanente oscilación. Nos movemos entre el sufrimiento y la redención y vamos del fetichismo a la tragedia. No es fácil admitir que pervivimos entre el estoicismo y la esperanza.

A cada nuevo gobierno le apostamos a un cambio, una mutación, un viraje hacia una sociedad nueva. Porque desde hace mucho Oaxaca es una tierra de nadie. Una entidad de gran riqueza, sin duda, pero de grandes contrastes. En la cuna del Derecho, la ley es un artificio. El Estado de Derecho, una mentada de madre. Los vicios más perniciosos se han arraigado aquí: la corrupción y la componenda; el servilismo y la podredumbre institucional. Hemos padecido los peores agravios y parecemos aletargados, inmóviles, frustrados. O simplemente estoicos, en la visión de Alfonso Reyes: sumisos ante la contundencia de una realidad adversa.

2).- Muchas interrogantes

Me pregunto: ¿Cómo llegamos a este estatus tan deplorable de admitir que nuestras libertades sean conculcadas y nuestros derechos alienados, de manera permanente, por organizaciones y sindicatos con resabios criminales? ¿Por qué se permite este clima de terror? ¿Quién protege al Frente Popular “14 de junio” y su propietario, Francisco Martínez Sánchez, a) Pancho Mugre? ?Quiénes siguen dándole cuerda a Flavio Sosa, a) El Demonio de Tasmania, dirigente de COMUNA, mercenario e incendiario, que actúa por la paga? ¿Quién o quiénes solapan a la CTM, a los Luis Villaseca del Sindicato “Libertad” o al tío Gilberto Luis Martínez, del Frente Estatal de Sindicatos de Oaxaca (FESO), todos ellos en algún momento vinculados a proceso y recluidos por hechos criminales? La impunidad de estos pillos es aberrante. Más lo es que la autoridad los siga solapando. ¿Rescoldos del pasado gabinista? Sí. Pero ya estamos en una nueva era. Ya no vale seguir echando la cinta atrás.

3).- Nuestra frágil gobernabilidad

El pasado lunes 3 de julio, desde primera hora, se soltaron los demonios. Enfrentamientos, casas y vehículos incendiados, heridos y un muerto: Jesús Rivera Díaz de 44 años. Y los coletazos siguen hasta hoy. Pero tal parece que aquí no pasa nada. Ningún argumento que empañe nuestra frágil gobernabilidad. Pareciera que hay dos visiones: el Oaxaca folklórico, el de La Guelaguetza y la Feria del Mezcal, donde todo es fantasía y la entidad violenta, en donde “el discurso político de la banalidad no puede ser más solemne”. El espacio vital mancillado, de ciudadanos que sorben a cada día su amargura, su coraje, su impotencia. El bloqueo nuestro de cada día, enmascarado en una falsa libertad de expresión.

4).- Los costos del clientelismo político

En cualquier país civilizado del mundo, el Estado iría por los responsables. Aquí no. Se les monta una mesa de diálogo. Dos veces estuvo en prisión “Pancho Mugres”, dos veces salió libre. En la audiencia del 21 de marzo hasta se tomó una foto con el gobernador Alejandro Murat. Y es que “Don” Panchito –como “don Flavio” en 2006- y su comportamiento de esquizofrenia, paranoia o neurosis obsesiva debe ser tratado desde el punto de la exclusión o lo locura. Michel Foucault analizó casos similares.(“La vida de los hombres infames”, en Obras esenciales, Paidós, Barcelona, 2010, pp. 677-689). El sujeto arrastra consigo toda la turbulencia y la bajeza posible. Sujetos que “lanzan gritos o expresiones grandilocuentes, en donde se revisten de los jirones de ropajes que le son necesarios para que se les preste atención desde la escena del poder”. (p. 689).

Y como éstos hay muchos demagogos que se empeñan en ser tomados en cuenta, asumiendo un poder virtual que sólo la complacencia –o torpeza- de quienes mandan, no les arrebatan de un golpe. En tanto estas lacras sociales continúen obedeciendo consignas políticas; haciendo el caldo de cultivo de la ingobernabilidad, atizados por agentes externos o internos; alfiles de resentidos y nostálgicos del poder, Oaxaca seguirá una vez más en la consabida frase: “viajando en el furgón de cola de la modernidad”.

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

— Ahora nuestro Centro Histórico será un remanso de “desplazados”. Por un lado los triquis, desplazados de temporada vacacional y, por el otro, los inquilinos de “Pancho Mugre”. ¡Vaya Comité de Recepción de las fiestas de julio! Oaxaca, sin duda alguna, ha sido y es una realidad aparte. Es la misma de hace años, sólo que hoy rebasó cualquier expectativa de anormalidad.

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