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Fuente: MILENIO Francisco Toledo, el pintor vivo más importante de México, cumplió 70 años recientemente. Como es su costumbre, se negó a homenajes, discursos o reconocimientos públicos. Seguramente lo celebraron sus amigos en Oaxaca, o se puso a jugar con el barro, el buril o el pincel para meterse a ese universo, de grillos, lagartos, conejos, cangrejos, alacranes y figuras antropomorfas del que ha querido y no puede escaparse, o se puso una máscara en esa inútil perseverancia suya de pasar desapercibido.
Sin embargo, El informe Toledo, la película documental sobre su vida dio un salto a la cartelera de cine. Y como Pedro El Rojo, el siamés protagonista del cuento “Informe para una academia”, de Franz Kafka, se enfrenta a un grupo de personas para darles un testimonio del proceso de domesticación que lo transformó en hombre. El artista confiesa que “la historia del mono soy yo. Salgo de la manada juchiteca y aprendo las buenas maneras”.
Albino Álvarez, el director de la película, y Germaine Gómez Haro, realizadora de las entrevistas y la investigación, lograron que hablara de sí mismo quien afirma con suave voz: “Yo me aburro de mí porque no soy un misterio. Me interesan los demás porque son un misterio”.
De que le interesan los demás, Oaxaca lo sabe y lo vive: en el Instituto de Artes Gráficas que donó junto con la librería de arte más rica de Latinoamérica, además del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, la biblioteca para invidentes Jorge Luis Borges, la Fonoteca Eduardo Mata, el Cineclub El Pochote, el jardín botánico de Santo Domingo, el Centro para las Artes de San Agustín, Etla; proyectos editoriales y de preservación del patrimonio cultural, rescate de técnicas artesanales y de poesía y lenguas indígenas…
Sus inicios, los años en París, su compromiso social y político, su lucha con la COCEI en Juchitán —aunque Tamayo lo regañara: “¡Ya póngase a pintar, usted es un artista!”—, cuestionamientos existenciales y frustraciones, su proceso creativo, testimonios de críticos, amigos y familiares… se entretejen con la animación del cuento de Kafka y la música original de Steve Brown en El informe Toledo.
Una sala de cine llena de gente interesada en un artista genial que se quita la máscara es señal de avidez por contenidos de calidad. Ver a Toledo saltar como liebre mientras realiza su escultura La lagartera salpicado de barro, nos remite a Ernesto Sábato: “Los grandes artistas son personas extrañas que han logrado preservar en el fondo de su alma esa candidez sagrada de la niñez y de los hombres llamados primitivos”.
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