Alejandra Benítez

Cd. de México.- Las Águilas volaron a las Semifinales de la Concacaf Liga de Campeones.

 

 

Sin sufrir de más y dominando a placer el encuentro, vencieron 3-1 (global 5-3) al Seattle Sounders en el Estadio Azteca, que tuvo una entrada de unos 10 mil aficionados.

América enfrentará en la siguiente fase al Santos, en partido que tendrá lugar entre el 15 y el 16 de marzo.

El cuadro de Nacho Ambriz tuvo las mejores llegadas del primer tiempo y mientras el gol se negaba a caer para darle claridad al partido, un error de Pablo Aguilar puso adelante al cuadro estadounidense al minuto 41. El zaguero paraguayo anotó en su portería al tomar desprevenido al arquero Hugo González.

Sin dar crédito al regalo de parte de los locales, el Sounders se desestabilizó y un minuto después Darwin Quintero clavó el empate, permitiendo que el equipo respirara tranquilo, pues ya comenzaba a presionarse de más.

Las Águilas no quisieron irse al medio tiempo sin dejar la balanza inclinada a su favor.

Rubens Sambueza, convertido en un hombre imparable en la ofensiva, sirvió su segunda asistencia para que Oribe Peralta colocara el 2-1, que prácticamente sentenció la suerte del cuadro de Seattle. Por más que sus seguidores corearon en la tribuna el “sí se puede, sí se puede”, el milagro no llegó, porque nunca pudieron superar al América y el esfuerzo físico terminó por pasarles factura en el complemento.

Para que no quedara duda del dominio ejercido por las Águilas, Andrés Andrade, al 49′, clavó el tercero en la frente del Sounders.

El América todavía se dio el lujo de seguir presionando para buscar una cuarta anotación que no llegó.

Al 72′, se fue Oribe Peralta para dar paso al joven Jesús Moreno, quien no desentonó la jornada pasada en el partido ante Tigres y esta noche recibió su premio, aunque al final se fue en blanco.

Darío Benedetto también recibió unos minutos para calibrar su pierna, de cara al duelo contra Morelia del próximo sábado.

Al momento de anunciarse la salida de Rubens Sambueza, el aplauso y el “Olé, olé, olé, Sambu, Sambu” no se hizo esperar, para darle las gracias al hombre que le dio forma a la victoria americanista.