Cómo duele que nada más por sus pistolas cesen a 3 mil 360 profesores, cuando ni siquiera les dan una oportunidad para actualizarse o capacitarse en sus debilidades. El que ocupa el sillón que antes tuvieron Vasconcelos, Torres Bodet, Narciso Bassols o Agustín Yáñez, no es idóneo para el cargo. Estas son acciones de prepotencia, ignorancia y autoritarismo. Y de nuevo se ve la inutilidad del SNTE (otra fábrica de ricos).

 

 

R: Nadie imaginó que la reforma educativa tendría este desenlace.

La Jornada / Enruique Galvan Ochoa / Dinero