La Jornada

El hambre está instalada en América Latina desde hace más de 500 años y en tres no vamos a poderla golpear de muerte, se necesita una mejor gobernanza para acelerar la implementación de programas para combatirla, sostuvo José Graziano da Silva, director general de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

 

 

En rueda de prensa –antes de la clausura de la 34 Conferencia Regional para América Latina y el Caribe–, conjuntamente con José Calzada Rovirosa, secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y presidente de la conferencia, agregó que la obesidad es una epidemia que afecta a los países de la región, en la cual se desperdician 40 por ciento de los alimentos que se producen.

La región avanzó en la lucha contra el hambre y la pobreza, la población que padece el primer problema pasó de 14 a 5.5 por ciento en los recientes dos años, pero hay que focalizar mejor los programas, tener coordinación efectiva para que, por ejemplo, en el caso de México los 7.1 millones de personas en pobreza extrema alimentaria dejen de estar en esa condición.

Agregó que la biotecnología no representa ninguna amenaza para la agroecología ni para la agricultura familiar, ya que se han desarrollado semillas resistentes a plagas, las cuales pueden volverse a sembrar. La primera generación de organismos genéticamente modificados son ya cosa del pasado, no son necesarios para combatir el hambre. Sin embargo, el cambio climático impone un reto: hay que seguir perfeccionando la biotecnología.

Efectos del cambio climático

Dijo que en los cuatro días que duró el encuentro también se abordó el tema del cambio climático. Las estadísticas de 100 años acumulados de lluvias ya no valen, estamos ante una nueva situación que demanda mucha inversión durante largo tiempo para, por ejemplo, mejorar la calidad de los suelos y la captación de agua, así como coordinación entre gobiernos para recuperar el tiempo perdido.

Agregó que ante la determinación de los gobiernos de la región de acabar con el hambre y la malnutrición en menos de una década, la FAO trabajará con ellos para lograrlo, por eso el impulso a la agricultura familiar, pues las tres cuartas partes de los habitantes de las zonas rurales son pobres y algunos tanto que ni siquiera pueden producir lo suficiente para comer.

La FAO, agregó, en los próximos años impulsará una iniciativa para apoyar las principales estrategias de seguridad alimentaria, entre ellas la Iniciativa sin Hambre y el Plan de Seguridad Alimentaria y Erradicación del Hambre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

José Calzada destacó que los objetivos de los países de la región son seguir combatiendo el hambre, cuidar el medio ambiente y la nutrición, impulsar la agricultura familiar y sacar adelante a las familias rurales a través de políticas públicas.

México, agregó, reforzará el Programa Estratégico para la Seguridad Alimentaria (PESA), que aplica conjuntamente con la FAO, con el que se atiende a 350 mil familias de 400 de los mil 12 municipios de la Cruzada Nacional contra el Hambre, su presupuesto para este año es de 3 mil millones de pesos.

En la clausura del encuentro, que se llevó a cabo en el hotel Krystal de la Ciudad de México, los ministros, viceministros y delegados de los 32 países participantes acordaron ampliar sus programas de asistencia y mejorar la coordinación de sus recursos de sus sectores agrícola y alimentario para respaldar a Haití, pues atraviesa por una crisis en la producción de alimentos. También reforzar la cooperación sur sur.

La próxima reunión regional se realizará en 2018 en Bahamas.