Estos fueron los últimos minutos de la carrera de Blanco antes de volver a la alcaldía de Cuernavaca.

Si hubiera entrado ese balón… Pero esto es futbol y no necesariamente un cuento de hadas. El balón que estrelló Cuauhtémoc Blanco en el poste vivirá como un recuerdo fantástico.

Quizá el futbol mexicano no estaba preparado para lo que hubiera desatado ese gol.

Estuvo cerca. En su partido de despedida (donde solo jugaría media hora), con 43 años y más de 10 meses retirado de las canchas, el máximo ídolo del América y un top de la Selección Mexicana ‘corrió’ al espacio por un balón dejó sembrado a dos jugadores de Morelia en su recorrido horizontal y en los linderos del área sacó un tiro bombeado que techó al portero.

Pero no libró el palo, golpeó en el travesaño y regresó a tierra.

El estadio Azteca ahogó el grito de uno de los goles más deseados en su enorme historia, pero ese tiro en el travesaño generará suspiros por mucho tiempo, pues el final ideal vive en el imaginario de la gente, pues en esta realidad no terminó en anotación ese disparo lleno de clase.

El equipo se vio inspirado y voraz en los minutos en que estuvo Cuauhtémoc en la cancha, quien incluso antes de ese tiro había mandado un pase que dejó solo a Rubens Sambueza cerca del área, pero que no pudo controlar ese balón cargado de inesperada magia.

América se hizo dueño de la fiesta y en un primer momento no invitó a Morelia. Embriagado de inspiración intentó ir al frente y Cuauhtémoc apareció constantemente como opción de sus compañeros gracias a unos piques a toda velocidad que le permitían aparecer por derecha. Incluso a los 23 minutos del partido, intentó disparar por segunda vez, pero la defensa salió a bloquearle.

Y llegaron los 30 minutos y el ‘Temo’ se mantenía en la cancha. Volvió a recibir dentro del área e intentó recortar, pero de nueva la zaga estuvo muy atenta.

El estadio Azteca presentía que el momento estaba cerca y comenzó a vitorear con más fuerza al nombre del tótem de México y América.

Pero no se iba a ir sin hacer una de las jugadas que lo definieron como futbolista y a los 35 minutos hizo la esperada ‘cuauhteminha’. Sujetó el balón con los dos pies y salió de la marca entre dos defensas, tal como ocurrió en el Mundial de Francia 1998.

Un minuto después llegó lo inevitable y Blanco fue retirado del campo. Piso un césped de futbol por última vez, luego de haberse acercado a su sueño de retirarse como jugador de las Águilas. Ya fuera del campo cayó el gol del América, Oribe Peralta fue a festejar haciéndole alabanzas a Blanco y después el Azteca volvió a vitorear al ídolo.

Quizá estuvo poco tiempo, pero le alcanzó para asistir con ‘taquitos’, poner un balón fantástico en el travesaño, pelearse con el árbitro y renegar por una falta… Sigue siendo él.