El poder político de México, Oaxaca no es extraño a ello, es cada vez más un poder oligárquico, patrimonial, prebendario, ineficiente, corrupto e irresponsable. Al ser de esta naturaleza el poder político es presa de los buscadores de poder, de trepadores, de hombres y mujeres sin escrúpulos, claro está con sus excepciones muy honrosas.

En una interpretación racista de la historia, que gusta a los reaccionarios, la lucha de los estamentos de antaño, entre españoles, criollos y mestizos, han triunfado éstos últimos, que desde su aparición en los tiempos coloniales siempre se distinguieron por su constante búsqueda del poder a toda costa. Los filósofos, literatos, sociólogos y antropólogos han tratado de encontrar alguna identidad del mestizo, algunos hasta han tratado de inventar tal identidad. Así, de manera general lo han bautizado como el clásico mexicano: macho, mujeriego, borracho, jugador, mentiroso, dicharachero, falto de principios, inmoral, el clásico chingón, el que las puede de todas todas, irresponsable, hablador, el que riega hijos por doquier, si alguna vez llega a tener poder político es el clásico populista.

Según esta manera de ver la historia, el proyecto de los criollos consistió en la creación del mestizaje como la forma más excelsa de construcción de una nación y de un nuevo Estado, en donde ellos por cierto, serían los gobernantes. El mestizaje, por ende, es un proyecto político del estamento criollo que manifestaba su legitimidad para gobernar las tierras americanas.

Desde luego, el mestizaje como proyecto es atentatorio a la identidad de los pueblos indígenas. Es el proceso más eficaz para la extinción de los pueblos indígenas y de su cultura. El mestizaje es el proyecto para erigir a la gran nación mexicana a costa de la desaparición de los pueblos indígenas. Una sola raza, una sola cultura, una sola lengua, un territorio unificado, un solo orden jurídico, social, económico y político, es el gran proyecto de los erizos mexicanos.

Esto significaba desde luego un gran exterminio colectivo de los diversos pueblos que habitan el suelo mexicano. La literatura, aliada del mestizaje, produce y reproduce este proyecto.

En un Estado como Oaxaca no es posible permanecer ajenos al proyecto del mestizaje, sin embargo, la resistencia de los pueblos indígenas oaxaqueños es heroica, nos oponemos a esta ideología mediante la práctica de nuestros valores culturales, sociales, económicos y políticos.

Recientemente, el Instituto Nacional de Geografía y Estadística publicó los últimos resultados de la estratificación de la población oaxaqueña, gran revés sufrió la política del mestizaje, más del 65% de la población se considera indígena, al contrario de la consideración anterior del Estado mexicano que sólo nos contabilizaba en un 37%.

Al ser mayoritarios en las tierras juaristas, es lógico desear que las instituciones del Estado, así como sus normas reflejen esta realidad sociológica, política y jurídica de Oaxaca. Sin embargo, la primacía de los peninsulares primero, luego de los criollos y ahora de los mestizos, se ve lejos la justicia para los pueblos y comunidades indígenas.

Incluso, el gran Oaxaqueño Vasconcelos fue promotor de este proceso de mestizaje a través de sus acciones y reflexiones teóricas. Sin embargo, los pueblos indígenas estamos en resistencia permanente. Por eso nos causa estupor la lucha de los mestizos por acceder al poder político del Estado, dando ejemplo de la descomposición del régimen político.

Lo anterior sirve para ayudar a entender lo que está pasando en Oaxaca a raíz de la postulación de los candidatos a gobernador, en donde se ha producido un verdadero sainete electoral. Veamos los componentes de este enredo.

Primero.- En un verdadero atentado al federalismo, el centralista partido Acción Nacional, obtiene de los demás partidos una reforma electoral que transforma nuestro sistema electoral de federal a central, obteniendo adicionalmente la reelección de diputados y concejales. De esto surge un verdadero galimatías de ordenamientos electorales que no otorgan certeza a los comicios. Se ha llegado el grado de que consejeros electorales del Estado de Chiapas fueron cesados no por las autoridades locales sino por la autoridad federal en la materia.

Por otro lado, el nombramiento de los consejeros electorales por el Instituto Nacional Electoral no produjo en la actuación de los institutos electorales un mejor apego a los principios de imparcialidad, certeza, independencia, autonomía, legalidad y máxima publicidad, por el contrario, en varios de los casos, su actuación ha sido pésima. El experimento centralizador no ha mejorado nuestros procesos electorales.

Segundo.- El grupo mayoritario de legisladores del gobierno de la coalición aprobaron la ley electoral secundaria, con contenidos ventajosos para esta coalición, mediante un procedimiento ilegal y poco ético que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación desechó por improcedente, dejando un vacío jurídico al proceso electoral que se ha llenado con la legislación federal y jurisprudencia mediante tanteos jurídicos que le han negado certeza al proceso.

Tercero.- La postulación de los candidatos de los partidos es una demostración de la pluralidad de procedimientos que ningún novelista se podría imaginar: Salomón Jara fue postulado porque así lo determinó López Obrador, los fieles obedecieron al mandato del señor sin más; Alejandro Murat fue implantado por el Presidente de la República, buscando que los seguidores no fieles les fuera leve la determinación; hubo quien siendo dueño del partido determinó que era el único con merecimientos necesarios para esa postulación (PSD; PRS); los hubo quienes esperaron pacientemente al mesías salvador (UP, PES); hubo un proceso (PRD)en donde el gobernador]

determinó un juego supuestamente abierto y democrático, pero cuidando el aseguramiento de los votos de los oficiales para ocultar su dedo decisorio.

Cuarto.- Benjamín Robles pecó de inocencia y creyéndose un verdadero versallesco de la política, primero amagó con un registro por medio de los partidos locales, tal amague le funcionó, fue llamado por el jefe nacional, para garantizarle un proceso democrático, cuando se dio cuenta que tal proceso estaba amañado por el gobernador, lo quiso anular por la vía violenta, para que tal decisión se decidiera en campo favorable. El pusilánime dirigente nacional del PRD le da la espalda y lo reta en público, cual pendenciero mestizo.

Quinto.- La indignación del candidato, así burlado, era tan grande, que mueve cielo y tierra logrando atraer a un partido que había jurado y perjurado lealtad al gobernador. Hasta convence a los jueces de lo electoral para que, faltando a las formalidades del caso, sea invitado su inscripción como candidato.

Sexto.- Así, tenemos a cuatro candidatos que tienen distintas actitudes ante tal espectáculo electoral. Alejandro, observa con gran expectativa que los ejércitos contrarios se están debilitando por sus propios méritos; Salomón eleva sus plegarias al cielo para que MORENA sea lo suficientemente generoso para otorgarle el cetro oaxaqueño; José Antonio le ruega a los señores eternos para que no haya más desprendimientos en su camino al poder político; Benjamín se siente tocado por las luces de la buenaventura y arremete con fuerza al campo de batalla sin pensar en su antiguo protector, el gobernador.