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Érase que se era un capo muy peligroso al que le llegó la noticia de que sería extraditado a los Estados Unidos y decidió hacer algo para impedirlo.

Y envió un claro mensaje a un altísimo miembro de la jerarquía política de su país para advertirle que si lo extraditaban, tan pronto pisara suelo norteamericano haría una poderosa revelación.

El capo dejaría en claro que en el reacomodo de cárteles de su país, los nuevos operadores, los dueños del jugoso mercado de la droga, eran parientes sanguíneos del alto funcionario.

Nervioso, el político, que trabaja más en su futuro que en su presente, ocurrió a instancias supremas para hablar del mensaje que le enviaron. Solo que cambió la historia.

Dijo que el capo había mandado decir que si era extraditado, revelaría que había aportado millones de dólares para la campaña que, de por sí, fue cuestionada por el poco claro financiamiento en su momento.

La propuesta del funcionario a su superior fue la de dejar correr una conveniente fuga. Era mejor pasar por incapaces que por corruptos entregados al crimen organizado.

Después de todo no sería el primer capo que se fugara de una cárcel de alta seguridad. Y el escándalo se olvidaría pasados unos meses.

El capo se fugó con toda la protección y salvaguarda de las autoridades penitenciarias y con ello se frustraba la extradición que ya se había puesto en marcha.

Dos veces pudo haber sido recapturado el capo fugado, pero desde adentro del mismo sistema se le proveía la información necesaria para que huyera en el último minuto.

Pero la inteligencia extranjera, de la mano de algunas instancias nacionales salvables, comprometidas, acabaron por dar con el paradero del capo y lo recapturaron.

El nervioso político, que siente que su prometedor futuro puede empañarse cuando el capo sea finalmente extraditado como lo prometió el jefe supremo, está operando lo necesario para impedir lo que en su momento pactó con el capo cuando le facilitaron la fuga.

Por eso algunos parientes amenazan ahora diciendo que el capo va a dar los detalles de los financiamientos de campaña. Porque saben que es la única forma para impedir su salida del país.

Por eso los abogados del capo hablan ahora de que sí existe interés en una extradición. Para terminar pactando con las autoridades norteamericanas una cooperación que le reduzca la condena a su cliente.

Por eso existe un perro en la entrada de la celda del capo. Para probar su comida porque existen fundados temores de una salida más conveniente. Que alguien envenene o “suicide” al capo.

¿Les gusta el guión para una de esas teleseries como La Reina del Sur, El Señor de los Cielos o los Jefes del Narco? Cualquier parecido con cualesquier realidad es mera coincidencia.