Reforma / Yáscara López

Cd. de México .- Presos que manejan la distribución de droga y alcohol y que organizan el trabajo de otros reclusos son irregularidades de los penales de la Ciudad de México que los vuelven una bomba de tiempo.


 

Estos factores, sumados a la sobrepoblación, la falta de gobernabilidad, la carencia de programas de reinserción y la corrupción, hacen que el riesgo de un evento violento, como el de Topo Chico, Nuevo León, esté latente, reconocieron especialistas penitenciarios.

Elena Azaola comentó que existe un equilibrio precario entre grupos que dominan los mercados ilegales y las autoridades permisivas.

“Está el riesgo de motín o rebelión si se rompiera este equilibrio precario, en el que la corrupción sobresale: custodios que obtienen beneficios e internos que mantienen el control”, señaló.

Luis González Placencia, ex ombudsman local, consideró que las autoridades sólo administran el control, ya que mantienen acuerdos con los internos que ocasionan una convivencia pacífica.

“La solución radical es dejar de meter a tanta gente a las cárceles”, apuntó.

Cifras de la Subsecretaría del Sistema Penitenciario revelan que las cárceles capitalinas tienen más de 36 mil internos, aunque su capacidad instalada es de 23 mil espacios.

Olivia Garza, presidenta de la Asociación Civil Modernizando el Sistema Penitenciario, urgió a retomar el control de las cárceles.

“Y para eso es necesario aumentar el número de custodios hasta los niveles internacionales, que es un custodio por cada 10 reos”, enfatizó.

El sistema penitenciario cuenta con 3 mil 500 celadores que se dividen en tres turnos.

“Están las condiciones de una prisión sin ley, donde todos los días se cometen más de 100 mil extorsiones”, apuntó Miguel Sarre, investigador del ITAM.

En tanto, el subsecretario Penitenciario, Hazael Ruiz, descartó que en los penales de la Ciudad puedan ocurrir hechos como los de Topo Chico, que en febrero dejaron 49 muertos.

“Aquí en la Ciudad de México no puede pasar una situación de esas magnitudes”, comentó.