Por lo que se advierte la izquierda no está viviendo sus mejores momentos, de la pureza ideológica –posible- de hace algunas décadas que confrontaba al imperialismo y logró llevar al gobierno proyectos con programas claramente definidos en sus compromisos democráticos y con las masas sociales…

 

 

Solo queda el recuerdo, tal vez el último lo fue el de la Unidad Popular de Salvador Allende y de ello, del golpe de estado que le puso fin un 11 de septiembre ya pasaron 45 años y meses; partiendo del supuesto de que “el poder desgasta” aunque hay quien asegura que lo único que desgasta es “el no poder” –Beltrones dixit-, para el efecto –casi- es lo mismo, al día de hoy en América Latina presenciamos el fin de una época –de gobiernos de izquierda- que sucumben al ritmo de sus propias contradicciones y vicios derivados de la autocomplacencia, a los que hay que agregar su vocación por la perpetuidad en el poder; en Ecuador, Rafael Correa, terminó reprimiendo la libertad de expresión con las peores artes del fascismo, lo mismo que a los movimientos sociales opositores, electo en el 2006, en el 2008 modificó la Constitución para ser reelecto en primera vuelta con el 52% de los votos el 26 de abril de 2009, en el 2013 se reeligió por tercera vez, mandato que concluirá en 2017, confiándole a su amigo Evo, en noviembre del año pasado que por “razones de familia” no irá por la cuarta –reelección-, los malosos dicen que la realidad tiene rostro de derrota aplastante si lo intentara; Dilma Roussef vive sus peores momentos, la galopante crisis económica, la dimisión del Ministro de Justicia, José Eduardo Cardoso, acusado por sus compañeros de partido, de ser incapaz de contener y castigar los excesos de la policía federal, la detención la semana pasada del líder de la izquierda y fundador del PT Luiz Inácio Lula da Silva, para interrogarlo en el contexto de la operación Lava Jato que investiga desde hace dos años la desviación de recursos para financiar campañas políticas a través de contratos en Petrobas y la condena de 19 años de prisión impuesta el día de ayer al presidente de uno de los mayores consorcios empresariales de América Latina, Marcelo Odebrecht, por el mismo tema, configuran un escenario en el que se vislumbra la posibilidad de su destitución por el Congreso; Evo, al “coqueto” Evo, tampoco le va mejor, recién perdió el referéndum mediante el cual aspiraba a reelegirse hasta el 2025, lejanos están los días de gloria cuando el mundo se admiraba de la llegada a la presidencia de Bolivia de un auténtico líder indígena aimara, pero como todo en la vida gira, tan mal le va, que ahora además del ocaso político, enfrenta una serie de reclamos amorosos, incluyendo el de un hijo que se decía había muerto, a cuya madre encarceló por tráfico de influencias, el haber embarazado a la hija menor de su Ministra de Desarrollo Rural y Tierras entre otros; por supuesto lo bailado nadie se lo quita, incluyendo un largo romance con una joven queretana de nombre María Luisa Reséndiz, con quien disfrutó, cuentan las crónicas, íntimos momentos en las “paradisiacas playas de Puerto Escondido, de la costa del Pacífico en el estado de Oaxaca”; en Argentina, el peronismo que se asume como un pragmático izquierdismo, encarnado en los Kirchner, recién entregó el poder a la derecha encabezada por Mauricio Macri, no son pocos los señalamientos de excesos de poder y de negocios que se le imputan a Cristina, además de complicidad en el posible asesinato del Magistrado Nissman y serios errores y desvíos en la conducción de la economía; en Perú, el fracaso de gobiernos que se asumían como de izquierda, “atinada” –López Mateos dixit- Toledo, Alan García, Humala, es de tal magnitud que se perfila para ganar las elecciones presidenciales de abril, Keiko Fujimori, así nomás, sin palabras ni adjetivos; en Chile, la Presidenta Bachelet, aunque parece haber superado la tormenta, la resaca de los negocios de su “hijo y nuera incómodos” son un lastre; Uruguay la va librando, tiene la ventaja de contar con un icono llamado José Mujica que jala la marca; Santos en Colombia, aunque no se asume como tal –de izquierda- frente a su antecesor Uribe parece serlo, si logra firmar la paz, será un mérito frente a la historia; de Venezuela mejor ni hablamos, da pena ajena, con Maduro “peor imposible”, al igual que Nicaragua, donde Danielito ha superado con creces a tachito –Somoza- con eso decimos todo; en cuanto a la izquierda a la mexicana, que solo ha llegado a gobiernos locales y en especial al de la –recién estrenada- Ciudad de México, siendo un caso para el diván, merece un trato especial, ¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?…¡5 años de resistencia…ya solo faltan 265 días para que Gabino Cué pase a ocupar su lugar en el basurero de la historia!…

RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ / RCMULTIMEDIOS.MX / @rcperseguido