* Rafael Arellanes, diputado chiapaneco y su incongruencia

* Violencia en la UABJO, ¿alcanzará a sucesión rectoril?

* Gabino, distinguido a nivel nacional y con la Conago

Fue un jueves 19 de febrero del año pasado en que se hizo público lo que un año después evidenciaría la relación entre políticos presuntamente opositores. En el entonces feudo de Ulises Ruiz Ortiz, Chetumal, Quintana Roo, se dio un inusual encuentro:

Benjamín Robles Montoya, invitado especial del director de Liconsa, Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva, aparecieron en un acto público sobre lecherías, con la presencia del ex gobernador interino Jesús Martínez Álvarez, como testigo.

Mala leche o buena leche, de acuerdo con fuentes confiables, ahí se gestó el primer acercamiento entre el senador perredista, acérrimo crítico del ulisismo, con el ex mandatario estatal, para signar una alianza política que hoy es un hecho.

El corazón priísta de Robles Montoya en realidad únicamente ha estado camuflado primero de naranja convergente, después de amarillo perredista y ahora de rojo petista.

Porque el hombre originario de Michoacán, tiene una larga historia como militante del Partido Revolucionario Institucional, en la época del gobernador Víctor Manuel Tinoco Rubí, donde incluso realizó labores de espionaje disfrazadas de inteligencia, aparato ilegal que mantiene ahora para tareas de “guerra sucia” en la difusión de audios y videos, cuya nueva fase pronto saldrá a la luz pública, en plena campaña política.

Según sus escasas amistades y conocidos en tierras tarascas, el ahora senador ha traicionado siempre sus principios y “convicciones” y no ha tenido lealtad más que a sus intereses político-económicos.

Fue Gabino Cué Monteagudo quien lo rescató y lo trajo a Oaxaca desde hace más de una década, en que lo mantuvo como asesor cuando fue presidente municipal, después lo promovió como diputado local por el Partido Convergencia, donde criticó acremente a Ruiz Ortiz.

Mientras Cué fungía como Senador de la República, Robles Montoya se apoderó de las relaciones políticas del hoy gobernador y comenzó a tejer su red de intereses y la red financiera con la que operaría después en la campaña política del hoy mandatario.

Robles Montoya y nadie más sabe de las complicidades que se tejieron hace seis años para financiar la coalición PAN-PRD-PT-MC, por lo que hoy sus ex amigos se extrañan de sus señalamientos de corrupción.

La primera sospecha de los acuerdos con el priismo que tanto criticó se dio precisamente en campaña política, en 2010, cuando se reunió de manera furtiva con Bulmaro Rito Salinas en un exclusivo hotel de la capital, donde el hombre confianza de URO entregó un maletín de dinero a Robles, así como dos lujosas camionetas, en pago por su silencio.

Y así fue, pues en los meses y años anteriores, en que el gobierno de Cué, por indicaciones de Robles Montoya, jamás volvió a atacar a Ulises y a Rito; fuera del poder gubernamental, se metió a la cárcel al ex titular de Coplade, para cuidar las formalidades de un presunto ajuste de cuentas.

Con Cué, Robles Montoya acaparó las dos oficinas más importantes, cercanas al gobernador, para despachar como vicegobernador; hacía y deshacía; ponía y quitaba, pero sobre todo comenzó a conformar una estructura gubernamental con miras a ser candidato a gobernador.

En 2012, a Robles no le importó renunciar a militancia en Convergencia, hoy Movimiento Ciudadano, donde traicionó al dirigente nacional Dante Delgado, por haber metido insidias y divisiones. Se afilió al PRD para poder ser candidato a senador, y lo logró.

Empeñado en ser mandatario, siguió con su estructura paralela en todo el estado, con un gasto exagerado de recursos de origen incierto, tanto para las comunidades como para medios de comunicación.

Su ambición le llevó a pactar con Ulises Ruiz, lo que fue descubierto por el equipo de espionaje de Jorge Castillo y quien sugirió a Gabino Cué marginarlo totalmente, como así sucedió. A raíz de ello, Robles emprendió una costosa campaña de desprestigio en contra del gobernador, con videos en YouTube (al igual que lo hace hoy en su campaña a gobernador), espectaculares, plotters en autobuses y taxis, spots en radio y televisión.

El juego se comenzó a caer a Robles Montoya a finales de octubre pasado cuando fue exhibido por Ulises Ruiz y Hugo Scherer, en ilegal difusión de una plática telefónica en que, entre otras cosas, URO pactaba apoyar a Benjamín con otro partido; el senador jamás se deslindó de la llamada.

La segunda ocasión fue más reciente, en la primera semana de enero de este año, en que se difundió otra conversación telefónica entre Ulises Ruiz y el hombre de todas las confianzas de Robles Montoya: Jesús López Romero, en que, nuevamente, pactaban una ayuda al aún senador perredista.

El desenlace es de todos conocido: Robles intentó por todos los medios, incluso dinero, ser candidato del PAN-PRD-PT, a la gubernatura; le ganó por partida doble José Antonio Estefan Garfias.

El senador renunció al PRD y se cobijó de inmediato con otro priísta disfrazado: Alberto Anaya, hechura de Carlos Salinas de Gortari y herramienta política y de negociación que sigue usando el PRI hasta hoy.

¿Cuál es el objetivo del priísmo disfrazado de Robles Montoya? Revancha y más revancha en contra del perredismo que según él, ahora le dio la espalda; revancha con el apoyo de Ulises Ruiz, a sabiendas que con el PT no logrará ni un cuarto lugar en las votaciones. Pero, en esa revancha, Benjamín Robles está ayudando, consciente o inconscientemente, a otro priísta: Alejandro Murat Hinojosa.

NIMIEDADES

1.- A propósito de los conflictos en la llamada “izquierda” política, hay un hombre que literalmente se apoderó del Partido del Trabajo desde su llegada a Oaxaca, RAFAEL ARELLANES, originario de Chiapas y que por acuerdos políticos logró ser diputado local, además de llamarse Delegado Nacional del PT. Pero apenas su dirigencia nacional designó a Benjamín Robles como candidato a gobernador, el actual presidente de la Comisión de Cultura de la 62 Legislatura local, renunció a su cargo partidista mas no a su militancia; se dijo de convicciones democráticas y reiteró su apoyo a Estefan Garfias… hasta que lo amenazaron con quitarle la curul y dar a conocer sus negocios; entonces se arrepintió, retomó su cargo político, y aseguró públicamente que apoya al senador ex perredista. ¿Qué le parece?

2.- De manera peligrosa, la violencia se asoma en Ciudad Universitaria, a 90 días de la elección de rector; el pasado martes, un grupo de porros afín a Amílcar Sosa Velasco, arremetió con palos y piedras contra integrantes del Consejo Universitario y logró reventar la sesión; el zafarrancho con policías continuó por dos horas, con saldo blanco por ahora, afortunadamente. Sin embargo, el rector EDUARDO MARTÍNEZ HELMES, acusó únicamente que los demandará penalmente, lo cual está en duda; en realidad el actual responsable de la UABJO tendrá que negociar intensamente con los grupos políticos si es que quiere pasar unas elecciones tercias; de lo contrario, los oaxaqueños y universitarios veremos otro episodio violento que se juntará con el proceso electoral en el estado. Ahí está la advertencia.

3.- Acostumbrados a la crítica y los señalamientos, e inmersos todos en las campañas políticas, ha pasado por alto dos reconocimientos nacionales importantes para el gobernador GABINO CUÉ MONTEAGUDO. La semana pasada fue designado ni más ni menos que presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), lo que sin duda le devuelve la fama y los bonos perdidos. Y esta semana, fue reconocido también públicamente por la SEP como un hombre que logró la transición educativa en Oaxaca, al enfrentar al monstruo magisterial. Sin duda quedarán para la historia estas distinciones, que propios y extraños han querido regatear al mandatario, ex presidente municipal y ex senador, que ahora tiene un futuro nacional distinto.