REFORMA / Abel Barajas, Mayolo López e Isabella González

Cd. de México .- Ayer por la mañana, cuando velaba a su hija Mónica Arriola en una funeraria de Cuajimalpa, Elba Esther Gordillo recibió otra mala noticia.

 

 

Poco después de las 9:00 horas fue enterada de que un juez había rechazado su segunda petición de prisión domiciliaria, con la que pretendía pasar lo que resta de los procesos penales en su penthouse de la calle Galileo, en Polanco, de acuerdo con información oficial.

 

Por tratarse de una petición notoriamente improcedente, el juez federal Alejandro Caballero Vértiz rechazó ayer por la mañana concederle el beneficio a la maestra, porque aún litiga su otra solicitud con la que busca irse a su departamento del Club de Golf Bosques de Santa Fe.

El titular del Juzgado Sexto de Distrito en Procesos Penales de esta ciudad consideró que concederle la prisión domiciliaria en Polanco, sería equivalente a dejar sin efectos el otro litigio con el que pretende lo mismo y que está pendiente de ser resuelto en un tribunal colegiado.

Ayer, Gordillo dejó el hospital para acompañar el último adiós de Mónica. Con el salvoconducto del Gobierno capitalino, la ex lideresa magisterial, de hecho, arropó a su hija en el último instante de su vida. Y con el cuerpo sin vida de Mónica, llegó a una funeraria de Cuajimalpa en horas de la madrugada.

A media mañana, como en sus mejores tiempos, la maestra ocupó el centro de la escena, esta vez frente al féretro que guardaba los restos de su hija, rodeada por sus nietos y sobrinos.

Pasado el mediodía, un nutrido grupo de personas se agolpó a las puertas de la sala 7 de la funeraria. Pero el acceso era restringido.

Al menos tres personas fueron impedidas de participar de las exequias: el sucesor de la maestra en le secretaría general del SNTE, Juan Díaz de la Torre; el ex diputado federal perredista Miguel Alonso Raya; y Luis Castro, el presidente de Nueva Alianza, el partido que fundó la maestra.

El senador panista Ernesto Cordero corrió con mejor suerte. Fue el primer compañero de escaño de Mónica que hizo presencia en la funeraria. Y estuvo al menos dos horas allí, acompañando el dolor de la maestra Elba Esther Gordillo Morales.

Las coronas de rigor llegaron. Primero, la de Miguel Ángel Osorio Chong, el Secretario de Gobernación. Después, la del Presidente Enrique Peña Nieto. Y, cerca de las tres de la tarde, la de Rafael Moreno Valle, el Gobernador de Puebla, cuya toma de posesión hace casi seis años contó con la presencia de Gordillo.

Junto con algunas coronas, poco después de las tres de la tarde, irrumpió el mariachi Monarcas entonando Las golondrinas. Y, en el velatorio, hubo quien pidió a los músicos Paloma Negra y Paloma Querida.

Luego de la llegada del Gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, la retirada de la ex lideresa magisterial se postergó hasta que cerca de las cuatro y media, con su abogado, Marco Antonio del Toro, Gordillo abordó una ambulancia que la transportaría al hospital María José Roma donde ve pasar los días desde el 18 de noviembre de 2015.

La noche del lunes Mónica Arriola falleció en su casa debido a complicaciones por un cáncer cerebral que sufría desde hacía varios años.

Anteriormente, padeció y superó el cáncer de mama.

Jaime De la Garza, oncólogo del Instituto Nacional de Cancerología y especialista en cáncer de mama, explicó que cuando el tumor primario surge en las mamas hay riesgo de que, tras varios años, el cáncer se extienda a los huesos o al cerebro.

Un permiso, dos versiones

Sobre la salida de Gordillo, hay dos versiones.

La versión oficial del Sistema Penitenciario de la Ciudad de México y del Gobierno federal es que Gordillo abandonó el Hospital María José de la Colonia Roma para asistir al funeral de su hija que se realizó en Gayosso de las Lomas.

La otra versión, de personal allegado a la familia y a la senadora, es que Gordillo obtuvo permiso la tarde anterior para poder estar con su hija, quien se encontraba en su casa, ya que el médico que atendía a Arriola le informó a la familia el lunes que el deceso era cuestión de horas.

El abogado Marco Antonio del Toro se movilizó para pedir una autorización especial.

La misma versión refiere que Gordillo abandonó el hospital cerca de las 7 de la noche, pasó las últimas horas con su hija, que estaba con sus hijos Regina de 8, Emiliano de 11, y Othón de 26, así como familiares cercanos.

Con información de Sonia del Valle