The New York Times

México.- El gobernador de uno de los estados más violentos de México dijo que legalizar el cultivo de amapola con fines médicos podría ayudar a reducir la violencia en una de las regiones más afectadas por la actividad de los carteles del narcotráfico.

 

 

Héctor Astudillo, gobernador de Guerrero y miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el mismo del presidente Enrique Peña Nieto, dijo a un canal de televisión local que al menos merecería la pena explorar la posibilidad de permitir el cultivo de la planta.

Astudillo diagnosticó como principal problema de su estado la violencia y dijo que derivaba de la plantación de marihuana, de amapola y de su derivado, la heroína. “Los expertos señalan que mientras Guerrero sea productor no se va a reducir la violencia. Antes la violencia era solo urbana. Ahora ya, donde se siembra, también es muy cruel y hay que hacer operativos para ponerse entre las bandas”.

El gobernador se refiere a las consecuencias del control de la producción de amapola en las montañas del estado de Guerrero y las rutas de salida de la mercancía rumbo a las ciudades en las que se procesa y se convierte en goma de opio antes de distribuirse, en gran medida, en forma de heroína. La droga tiene como destino principal el mercado de Estados Unidos, donde se ha registrado un importante incremento de su uso en los últimos años.

De la amapola se extraen, además de la heroína, otras drogas legales como la morfina y calmantes del dolor. Su cultivo solo es legal en un puñado de países como la India, Turquía o Australia.

“Hagamos algo piloto”, propuso. “Hay que indagar, un asunto puede ser que tenga que ver con lo médico, es una manera de que todo eso se salga de los escondido, hagámoslo institucional”.

La intención de la propuesta del gobernador sería disminuir la presión que los carteles ejercen en la actualidad sobre los campesinos.

Guerrero es el estado en donde desaparecieron 43 estudiantes de magisterio en septiembre de 2014. El gobierno ha sostenido desde entonces que los responsables de la desaparición y asesinato fueron los miembros de un cartel del narcotráfico local compinchado con policías locales y el alcalde de la ciudad de Iguala, una de las más importantes de Guerrero.

Desde ese estado mexicano salen rutas de autobús a Estados Unidos. Se presume que esos autobuses han sido utilizados en el pasado para transportar droga. Las autoridades no han aclarado cuál podría ser el motivo detrás de la desaparición de los estudiantes, pero sí se sabe a ciencia cierta que el conflicto con los policías locales surgió después de que los jóvenes requisaran varios autobuses en la ciudad con el objetivo de que les llevaran a una protesta.

Su desaparición puso de manifiesto la violencia que afectaba entonces al estado y la vinculación entre autoridades públicas y narcotraficantes.

La opinión de Astudillo se suma a una corriente mayor que discute sobre el tema. El debate sobre la despenalización de otras drogas con fines médicos, como la marihuana, está abierto en México desde que el año pasado la Suprema Corte de Justicia permitió su uso recreativo. Aunque la medida solo beneficia a las personas que lo solicitaron, el gobierno decidió abrir un proceso de diálogo nacional al respecto.

Las sesiones comenzaron en enero y en ellas, el secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, dijo que, según datos del gobierno, 18 por ciento de los estudiantes varones del país y el 16 por ciento de las estudiantes reconocen haber fumado marihuana y se ha mostrado partidario del uso médico.

Sin embargo, el Presidente Enrique Peña Nieto ha expresado su oposición a la posible despenalización del consumo de drogas aunque sea con fines médicos.

En México, más de 100.000 personas han muerto en enfrentamientos armados entre las fuerzas de seguridad y el crimen organizado desde que el gobierno decidió que el ejército combatiese al narcotráfico en 2006. Más de 27.000 personas han desaparecido en el contexto de esa guerra, según cifras oficiales.