Guanajuato. En México, 14 millones de personas viven diariamente sin agua suficiente. Este dato, poco conocido, forma parte de una investigación del Instituto Heinrich Boll, expuesto por Narciso Barrera Bassols, geógrafo y antropólogo de la Universidad Autónoma de Querétaro y miembro de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS) durante el Foro del Agua, Acción desde la Sociedad, que se clausuró hoy en la reserva natural de El Charco del Ingenio.

Uno de los casos más severos de contaminación y reducción de volumen de los mantos freáticos del país que se analizó en estas jornadas de análisis fue el del acuífero La Independencia, en el norte de Guanajuato, con siete mil kilómetros cuadrados y que abastece de líquido a medio millón de habitantes. Es tributaria de la Cuenca Lerma-Chapala.

Según otro experto que participó en los dos días de trabajo, Marcos Adrián Ortega, investigador del Centro de Geofísica de la UNAM, Campus Juriquilla, este acuífero, que nutre los municipios de San Miguel Allende, Dolores Hidalgo, San Luis de la Paz, San José Iturbide, Doctor Mora, San Diego de la Unión y Ocampo, es uno de los focos rojos más alarmantes del país, por los niveles de tóxicos que contiene el agua que se extrae con más de tres mil pozos.

Esta gran reserva hídrica, señaló Ortega, quien estudia el comportamiento y la evolución del acuífero desde 1998, es uno de los casos emblemáticos de cómo las políticas públicas favorecen las industrias extractivistas –agroindustria y corredores industriales depredadores—por encima del postulado de la Organización de las Naciones Unidas que establece que el agua debe ser considerada por los Estados como un derecho humano y su suministro a las poblaciones debe ser saludable, aceptable, accesible y asequible.

Ortega Guerrero, cuyas investigaciones han sido publicadas en las principales revistas de geociencias, refutó las bases de información sobre las cuales el gobierno de Guanajuato diseñó su Plan Estatal Hidráulico. Contrario a lo que sostienen las autoridades, los científicos han demostrado que, debido a su agotamiento, el acuífero ya no recibe las recargas naturales de agua durante las temporadas de lluvia.