(A la esposa, hijos, familiares y amigos del ex líder del glorioso Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa (SNRP) Rigoberto López Quezada, por su lamentable fallecimiento y cuyo decidido apoyo, así como el de Mario Cedeño Rosas, fortaleció la lucha periodística sindical que encabezamos en Oaxaca en los 80, por la defensa de nuestros más elementales derechos laborales)


A la luz de la real politik, la campaña a la gobernación y, sobre todo, el resultado de la jornada electoral del próximo cinco de junio, se judicializará. Así lo prueban los últimos acontecimientos en el actual proceso electoral.

En un ejercicio de creación de escenarios políticos futuros, podemos adelantar desde ya que
el inminente triunfo de Alejandro Murat, será finalmente ratificado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Y lo será, por el nuevo palo que dio la Sala Superior del máximo tribunal electoral del país al Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana y al Tribunal Estatal Electoral por no sancionar actos anticipados de campaña.

El desarrollo del controvertido proceso electoral, se complicará todavía más con la impugnación y el rechazo del registro del candidato del PRI a gobernador, Alejandro Murat, desde el propio IEEPCO y el TEEO.

De ninguna manera se trata de una simple jalada o tomadura de pelo a nuestros lectores. Tampoco es nada personal. Por el contrario, este escenario es resultado de un análisis serio y responsable al margen de filias y fobias.

Prueba fehaciente de ello es la terca realidad que termina por imponerse. Es decisión presidencial que Alejandro Murat sea gobernador de Oaxaca. Es público y notorio el afecto que desde hace muchos años le profesa Enrique Peña Nieto.

A quienes aún lo duden, ahí está la ruptura de la coalición “Con Rumbo y Estabilidad por Oaxaca” por el Partido del Trabajo, para postular como candidato a gobernador a Benjamín Robles Montoya, quien ayudará a ganar a Alejandro al arrebatar votos al PRD.

Los adversarios y enemigos políticos de su padre José Murat apostaban doble a sencillo que no sería candidato y lo fue. El mismo deseo mantienen respecto de la impugnación por su irreal supuesto de inelegibilidad para ser candidato del PRI a gobernador.

Ciertamente, provocará una tormenta mediática en un vaso con agua el dictamen y resolución de rechazo al registro de Alejandro por el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana y el Tribunal Estatal Electoral.

No obstante, el presunto compromiso de los consejeros y magistrados electorales con los titiriteros de la coalición PAN-PRD, por el irreal incumplimiento del requisito de cinco años de residencia, será enmendado por el Tribunal Electoral Federal.

En nuestra última entrega de esta columna revelamos la conjura ‘institucional’ que desde el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca arma quien funge como poder detrás del trono de la presidencia.

Es una seria llamada de atención al ingeniero industrial Gustavo Meixueiro Nájera, así como a los consejeros para evitar que se dejen engatusar por el canto de las sirenas y las grillas e intrigas palaciegas contra Alejandro Murat.

Ignoramos, si esta perversa maniobra es obra del propio consejero presidente del IEEPCO o será secundada por éste y los consejeros del Organismo Público Local Electoral de Oaxaca (OPLE), quienes por sus irregularidades podrían ser removidos por el TEPJF al igual que en Chiapas.

Estamos a escasas dos semanas que los consejeros del IEEPCO aprueben o rechacen el registro del candidato del PRI a gobernador, Alejandro Murat, y del candidato del PT, Benjamín Robles Montoya, durante su sesión del próximo dos de abril.

El IEEPCO y el TEEO perdieron credibilidad y confianza al dejarse utilizar por el gobernador Gabino Cué en la farsa de consulta popular sobre la construcción del Centro de Convenciones en el Cerro del Fortín para beneficiar a Pepe Zorrilla, dueño del Hotel Victoria.

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