SI alguien alentó en el aventurero BENAJMÍN ROBLES MONTOYA la idea de brincar del simple deseo a la obsesión de gobernar Oaxaca, fue el PRD cuando estaba en manos de LÓPEZ OBRADOR.

 

 

Con esa idea lo aceptó en sus filas como candidato a senador sin pertenecer a este partido. Pero como dicen que para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo, ayer el eterno candidato a presidente de la República y propietario del MORENA vino a desalentarlo.

El candidato del PT “no respeta nada” expresó lapidario. Así concluyó una letanía más de su repetitivo discurso en el que se refirió, como siempre, a la “mafia del poder, al “jefe de jefes”, Carlos Salinas y, de paso, remarcó el fierro del establo a que pertenecen cada uno de los candidatos. Obvio, se abstuvo, de mencionar a su abanderado, SALOMÓN JARA y sus negativos antecedentes del “cambio”.

CAMALEÓN

Lo que vino a decir el tabasqueño, sobre Robles Montoya, ciertamente, no representaba nada, ideológicamente, hablando. Es un oportunista que ha hecho carrera política, en la política de la intriga y brincando de partido en partido, la personalidad torcida del senador chilango traído de Michoacán, BENJAMÍN ROBLES MONTOYA, tocó tales extremos de la convivencia social que hasta llegó a ser considerado enemigo de los periodistas (dixit La Voz de Michoacán)

No hay que olvidar el tamaño de su impostura, cuando, de hinojos llegó hasta el templo de Juquila. Para este político lo primero es el oportunismo de los místicos populistas “hablan con Dios”, cuyas poses demagógicas confunden el que quehacer político con la incitación permanente del enfrentamiento en Michoacán y luego en Oaxaca, de los “buenos contra los malos”. Es evidente su empeño en utilizar a los “tontos útiles” pero demasiado violentos del cártel 22 de la CNP, FPR, APPO, COCEI, CODEP y cientos de grupos de interés más, para que el cambio continúe.

No importa incendiar Oaxaca. Así como no duda en abjurar, de su “amigo” Gabino, de gritar “al ladrón…al ladrón” cuando él mismo formó parte de la camarilla y de lucirse en el gran escenario de la industria de la milagrería en Juquila, aprovecha el más leve resquicio para ubicarse en todos los escaparates.

HASTA CON TOLEDO

NO HAY QUE OLVIDAR que el año pasado en la discusión en el senado, para el otorgamiento anual de la medalla Belisario Domínguez, propuso otorgar tal distinción a nuestro insigne artista pictórico y eterno rebelde luchador social Francisco Toledo. Incluso circular en las redes una foto del citado senador con Alejandro de Ávila y Graciela Cervantes, leales colaboradores del afamado pintor juchiteco.

Me dicen que la decisión ya estaba tomada pero insistió en jugar con el nombre del insigne artista juchiteco. Su intención fue muy clara: subirse al proyecto, hacer lo suyo y cacarearlo políticamente. Sabía de antemano la inviabilidad de la propuesta. No por TOLEDO sino por los antecedentes de BENJAMÍN como sensor intransigente de la prensa, su nombre no abonaría un proyecto tan noble como es el otorgamiento de la medalla que lleva el nombre del chiapaneco Belisario Domínguez, mártir por la defensa de la libertad de expresión.

Si hay alguna duda basta consultar el pronunciamiento que hizo la AME (Asociación Mexicana de Editores) durante su congreso en Morelia, Michoacán. En contra de la actitud persecutoria, del entonces priísta y alto funcionario del gobierno michoacano, BENJANMÍN ROBLES MONTOYA, en contra de los periodistas. Fue declarado por la AME, enemigo de la libertad de expresión.

Ahora que el alto mando del PRD ha conocido la naturaleza traidora de BENJAMÍN ROBLES, en la expresión más brutal de la mala entraña, surgen voces al interior de este partido para revisar con más cuidado, la trayectoria de sus candidatos.

El comportamiento de este senador que ahora pasa a engrosar las filas del resucitado PT, lo describe el mismo Jesús Ortega en uno de sus recientes artículos al referirse a los que adoptando el comportamiento de “oposicionismo” sistémico y extremista terminan siendo inútiles para lograr los cambios sociales y políticos que el país necesita.

A los inútiles de la oposición extrema no les interesa distinguir entre lo políticamente posible y lo imposible.