El próximo 5 de junio habrá elecciones. Serán renovadas 12 gubernaturas. Los ganadores recibirán un pase al poder y la riqueza, a la inmunidad y la impunidad.

 

 

No necesitarán rendir cuentas porque tendrán el control del Congreso local. Y en una de esas, pueden brincar a Los Pinos, como sucedió con Fox y Peña Nieto. Serán los gobernadores del cambio presidencial de 2018. De ahí que sean posiciones muy peleadas, desde la selección de candidatos. El presidente nacional de Acción Nacional, Ricardo Anaya, dice que están muy optimistas, porque sus candidatos son ‘muy competitivos en prácticamente todos los estados”. La verdad es que tuvieron que aliarse con el PRD en algunos estados porque no tenían buenos prospectos. ¿Y las ideologías políticas? ¿Y las diferencias entre la derecha panista y la izquierda perredista? Eso dejó de ser importante. Si alguna duda cabía, la fiesta de cumpleaños del (supuesto) Jefe Diego la despejó. Reunió al (verdadero) Jefe Salinas y representantes de casi todos los partidos políticos. El mensaje es que hay para todos con tal de que no arrebaten.

LA JORNADA / Dinero / Enrique Galván Ochoa