La Jornada

Bruselas.- Una cacería humana para localizar al tercer miembro de un equipo de atacantes que ayer ejecutó una carnicería en el aeropuerto de Bruselas se llevaba a cabo en esta capital, que sufrió una serie de bombardeos yihadistas que dejaron al menos 34 muertos.

 

 

Días después de que las autoridades belgas pusieron fin a una búsqueda de cuatro días para atrapar a Salah Abdeslam, quien participó en los atentados de París, comenzó una nueva persecución cuando la policía difundió una imagen de la emisora CCTV de tres hombres que entraban en el aeropuerto empujando carritos de equipaje voluminosamente cargados y pasaban por el área de salidas, repleta de viajeros, misma que fue devastada por dos explosiones ocurridas a las ocho de la mañana hora local.

Los investigadores buscaban con urgencia a tres hombres vestidos con chaquetas gruesas de color claro, gorras negras y anteojos gruesos, después de que se anunció que dos aparentes cómplices murieron en el ataque suicida, que cobró 14 vidas e hirió a 100 personas.

El descubrimiento de un chaleco cargado de explosivos sin estallar en el área internacional del aeropuerto llevó a especular que puede haber un tercer sospechoso, quien decidió abandonar el ataque en el último momento.

Una hora después del atentado, un tercer artefacto detonó en un tren en la estación central del metro Maelbeek. El estallido mató a 20 personas y dejó heridas a más de 100.

En momentos en que una capital europea nuevamente se volvió el escenario de asesinatos coreografiados, el Isis (también conocido como Estado Islámico) se responsabilizó de esta atrocidad y amenazó a otros países que integran la coalición en su contra.

En un comunicado, promete días oscuros para los países aliados en contra del EI y amenazó que lo que viene será peor y más amargo.

Temor previo

Bruselas había vivido con el temor de que algo así sucediera desde que se descubrió que en esta ciudad se planeó la logística de los ataques en París de noviembre pasado.

También se especuló que los atacantes pudieron haber adelantado su ataque porque temían que la policía se aproximaba a ellos. El pasado lunes el abogado de Abdeslam declaró que su cliente colaboraba y se comunicaba con la policía.

Pieter Van Ostaeyen, experto en islamismo radical en Bélgica, declaró a The Independent: Estos tipos actuaron porque la semana pasada Salah Abdeslam fue arrestado. Necesitaban matar de inmediato antes de ser identificados. No se trata de una represalia; más bien quisieron impedir que se les descubriera antes de actuar.

El primer ministro belga, Charles Michel, reconoció que existían temores de que hubiera más ataques en el país. Sombrío, declaró: Lo que temíamos ocurrió. En este momento de tragedia, en este momento negro para nuestro país, apelo a todos para que mantengan la calma, pero también muestren solidaridad.

Las oficinas de las instituciones que son base de la Unión Europea, así como de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, fueron cerradas y resguardadas. Fiscales federales confirmaron que redadas que ocurrieron por la noche en el área de Schaerbeek llevaron al hallazgo de artefactos explosivos que contenían clavos, productos químicos y una bandera del Estado Islámico.

Al menos un rifle Kalashnikov, el arma de elección de los atacantes de París, fue recuperada en el aeropuerto. Médicos que atendieron a los heridos dijeron también que extrajeron clavos de las heridas de los sobrevivientes.

El fiscal de Bélgica, Frederic van Leewu, señaló que dos de los tres hombres en la imagen mostrada por CCTV con toda probabilidad perpetraron un ataque suicida, y confirmó que continúa la búsqueda del tercero, vestido de blanco.

Pero mientras continuaba la cacería del fugitivo, aumentaban las preguntas sobre el momento que se eligió para atacar, y si éste estuvo ligado a la publicidad que siguió al arresto de Abdeslam tras un tiroteo, el viernes pasado.

Ministros y funcionarios apenas pudieron ocultar su alivio tras la captura del yihadista nacido en Bélgica, quien al parecer pasó los cuatro meses transcurridos desde el baño de sangre de París oculto en su ciudad natal. Un funcionario tuiteó: Lo tenemos.

Pero los ataques de ayer confirmaron no sólo que estaban en lo cierto los investigadores que temían que los yihadistas pudieran estar planeando más agresiones; también despertaron la preocupación de que miembros de la misma célula yihadista, u otra muy cercana, creyeran que los servicios de seguridad estaban cerca de atraparlos debido a que el abogado de Abdeslam afirmó que su representado cooperaba.

Van Ostaeyen señaló que las bombas siguieron la misma lógica que los ataques previos: matar al mayor número de personas posible de forma indiscriminada.

Agregó: Me temo que los policías estaban sólo unos pasos atrás. Estaban muy convencidos de que la semana pasada habían frenado algo muy grande, y el Isis probablemente quiso demostrar que puede golpear el corazón de Europa en cualquier momento.

Testigos dijeron haber escuchado gritos en árabe y disparos momentos antes de que la enorme detonación destrozara los ventanales del aeropuerto y de que una lluvia de trozos del techo y agua de las tuberías rotas cayera sobre la gente frente a los mostradores.

El atentado con bomba en la estación de Maelbeek ocurrió a 100 metros de los cuarteles de la Comisión Europea. Usuarios del transporte, confundidos y lastimados, se volcaron hacia la calle en escenas que recordaron los ataques del 7 de julio de 2005 perpetrados en Londres.

Minutos después, la capital belga fue puesta en estado de emergencia; el transporte público se suspendió por completo. A los empleados se les ordenó permanecer dentro de sus oficinas, y a los estudiantes no salir de las escuelas. La seguridad en las plantas nucleares se reforzó.

Horas después de los atentados, el hashtag de Twitter #PrayforBelguim (Oremos por Bélgica) se volvió tendencia en Europa y Estados Unidos, mientras residentes de Bruselas abrieron las puertas de sus hogares a personas que quedaron varadas en la ciudad.

La asociación que representa a los taxistas de la ciudad informó que sus miembros ofrecieron viajes gratuitos a quienes intentaran llegar a casa.

Imágenes que fueron compartidas en redes sociales incluyen a Tintin, el joven reportero de tira cómica creado por el caricaturista belga Hergé diciendo: Seamos fuertes, lo mismo que un dibujo del caricaturista francés Plantu que muestra a una bandera francesa tricolor abrazando a una llorosa bandera belga.

Al tiempo que Bélgica comenzó su duelo nacional de tres días, el primer ministro Michel afirmó por la noche: Estas vidas quedaron destrozadas. Gente que hacía su vida, probablemente sin preocupaciones, e iba camino al trabajo o al colegio, ha sido destruida por un acto extremo de barbarie.

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca