La Razón

Anarquía absoluta reina en el PRD de Agustín Basave, quien no ha sabido “rescatar” al partido (la principal misión para lo que fue electo), tras el descalabro en las elecciones de 2015 en las que además de perder 300 mil votos y 39 diputados federales, dejó que Morena le arrebatase cinco de las 14 delegaciones de la CDMX que gobernaba.

 

Basave mismo se ha encargado de pulverizar a la única izquierda que podía oxigenar la política nacional, sin radicalismos ni posturas inamovibles: se encaprichó con aliarse a su antípoda, el PAN, en Veracruz, Oaxaca, Quintana Roo, Zacatecas y Durango, desdibujando al partido porque ni siquiera se atrevió a incluir en las plataformas los temas emblemas del sol azteca: aborto y bodas gay.

Hay que sumar la imposición de candidatos a gobernadores pasando por encima de los comités estatales: en Oaxaca colocó a José Antonio Estefan, y en Zacatecas lo intentó dos veces con el expriista Pedro de León Mojarro, cuñado del actual gobernador Miguel Alonso Reyes, y a quien el TEPJF quitó ayer la candidatura que le había entregado Basave en bandeja de plata.

Y ahora militantes destacados como Guadalupe Acosta Naranjo y Fernando Belaunzarán realizan campaña abierta en contra del candidato perredista al gobierno de Chihuahua, Jaime Beltrán del Río, llamando a votar por el abanderado del PAN, Javier Corral. Tuvo que salir el secretario de Acción Política del PRD, Alejandro Sánchez Camacho, a decir que los citarán a comparecer.

Porque con Basave el PRD se parece cada vez más a una comuna sin disciplina ni reglas ni compromiso ni amor por el partido.

Mediática y no jurídica, como lo establecen las leyes mexicanas, es la estrategia de Kate del Castillo ante el citatorio vigente para que se presente a declarar ante la PGR por la reunión que sostuvo con el líder del cártel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán, y los alcances de esa relación.

Primero fue el flácido texto en la revista Proceso y ahora la entrevista con la conductora Carmen Aristegui, en la que recurre al sobado argumento de que tiene miedo del gobierno mexicano “porque he visto todo lo que hicieron… yo sé que ellos tienen el poder de manipular y hacer cosas”.

Sabe la actriz el poder de victimizarse. Y qué mejor que hacerlo a través de los expertos en difundir la cantaleta de que el gobierno es “el malo de la película”.

Escapatoria pusieron los diputados priistas y del PVEM en Veracruz al gobernador Javier Duarte al juicio político por el presunto desvío de 35 mil millones 421 mil pesos, que detectó la Auditoría Superior de la Federación, al auditar recursos de la Federación recibidos por la administración del priista.

La solicitud interpuesta por la bancada local del PAN no pasó siquiera el primer filtro de las comisiones de Gobernación y Justicia y Puntos Constitucionales: el martes cuatro de los seis diputados que la integran declaró improcedente la demanda.

Falta lo que ocurra con la solicitud que empujan PAN y PRD en el Congreso de la Unión, donde Duarte no tiene control de los legisladores. Y, al acercarse el fin de su mandato, le será más difícil cabildear para evitar rendir cuentas, sobre todo porque hasta el candidato del PRI al gobierno del estado, Héctor Yunes, está dispuesto a encarcelarlo.

raymundo.sanchez@razon.com.mx

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