CUANDO un partido como el PRD entra en descomposición y tiene entre sus activos a verdaderos pillos necesariamente enfrenta consecuencias políticas desastrosas.


 

Es el costo que paga este partido al tener que soportar en sus filas la pésima imagen de ese simulador de la política motejado “El verrugas” HUGO JARQUÍN, la ausencia de políticos con ideología y principios provoca entre los amarillos, como en otros partidos, que la corrupción y socarronería se confundan con inteligencia. Y esto trae consecuencias. Por ejemplo, la falta de valores hace que tan caricaturesco personaje echado del club de los adoradores de AMLO, que fue quien lo hizo diputado federal, se alce hoy como adalid del perredismo chapulinero. ANTE la decadencia de valores políticos en el PRD nadie se sorprenda cuando este partido, de pronto, tenga como líder a un símbolo del desenfreno desde el poder. Es un patético borrachín quien exhibe sus incoherencias ante la televisión nacional y mundial. Un audaz que, en oscuras componendas con la autoridad trafica con espacios públicos (parques y jardines)

Fuente: Escaparate Político / Felipe Sánchez