Ayer arrancó la campaña electoral por la gubernatura de Oaxaca. En un ambiente de absoluto rechazo, casi repulsión hacia los partidos políticos, inicia la competencia electoral que, se avizora, será la más costosa y competida en la historia de Oaxaca. Aunque hay siete aspirantes a gobernador, formalmente inscritos, la disputa real será entre dos, Alejandro Murat y Pepe Toño Estefan. Hay un tercero, Benjamín Robles, que con el PT juega no para ganar sino para quitarle votos a la coalición CREO. Con esta jugada calcula méritos para que él y algunos de sus incondicionales sigan enchufados en el poder, con el PRI.
LOS otros cuatro candidatos del PUP, MORENA, PSD y PRS, se ve a leguas que solo van por el negocio. Lograr algunos votos para que sus respectivos partidos sigan siendo redituables y otros como el del PSD que, según me dicen, ya vendió su adelantada abjuración en favor del que vea aventajado.
BIEN dice el politólogo Cipriano Flores, “la preponderancia del individuo a afectado a la política que, en su esencia, es asociativa”. Hoy, la búsqueda del interés personal ha sustituido al interés común. La política la han envilecido los egoístas, ambiciosos, inmorales, la peor especie de la raza humana.
ESTA actitud explica, por ejemplo, que el Peje AMLO, dueño del MORENA, se haya empecinado en poner como candidato a gobernador a uno de los políticos más cuestionados como Salomón Jara. No juega a ganar. El peje, absolutista en su partido, igual que Manuel Pérez Morales dueño del PSD, participan en la campaña para hacer más cómodo el triunfo del PRI.
EL PUP es el partido al que López Obrador debe su sobrevivencia política en Oaxaca y más cuando su apéndice era el MULT. Solo estas dos organizaciones le aportaron en las pasadas elecciones la mayor parte de los 130 mil votos que obtuvo. Hoy se han dividido y el PUP tiene candidato propio pero también sacado de lo más impresentable del submundo de la política chapulinera.
FRANCISCO JIMÉNEZ, que es el abanderado del PUP, no tiene personalidad propia. Es un oscuro personaje, lacayo de HUGO JARQUÍN quien lo impuso desde el PRD. En esas componendas que se apartan de toda moralidad, Jarquín puso como condición para dejar de pedir la candidatura a la presidencia municipal de la capital por el PRD, que le permitieran poner a su personero. Solo en Oaxaca aparece un sujeto tan audaz que pone y quita en dos partidos.
EL abanderado del PRS, un tal Joaquín Ruiz, ni en su casa lo conocen.
CIVILIDAD
EL candidato de la alianza PAN-PRD, José Antonio Estefan Garfias. En un desayuno con columnistas avizoró una contienda muy competida con Alejandro Murat Hinojosa. Antes que hablar de triunfos dijo que lo fundamental es que sea una contienda civilizada. “Nosotros vamos a hacer una campaña de propuesta pero si nos agreden también vamos a responder”,
Ayer, previo al arranque de su campaña rodeado de dirigentes nacionales del PRD y del PAN, insistió: mi rival político es Alejandro Murat.
LO PEOR
EL comportamiento político de “distinguidos” panistas como LUIS DE GUADALUPE MARTÍNEZ, el presidente municipal de Huajuapam de León, erigido en verdadero cacique, es una expresión tácita de alta traición a su partido que le ha dado todo. Bueno es un decir, porque aunque milita en el azul, han sido gobernadores priistas con los que ha negociado poder y dinero. Incluso, su fíat de notario fue una concesión del ex gobernador JOSÉ MURAT.
LOS bien enterados me dicen que la personalidad de Luis de Guadalupe se mueve entre la traición y el agradecimiento.
Comentan que recientemente se reunió con José Antonio Estefan Garfias. Cuando el candidato a gobernador le pidió su adhesión le respondió que su afecto, en esta ocasión, no sería para el abanderado del PAN. “Mi compromiso es con Alejandro Murat, no puedo fallar”, respondió.
Algunos enterados dicen que Estefan expresó: “bueno, al menos es franco”.
La audacia innata de este panista es evidente. Parece que olfatea el triunfo del candidato tricolor y empiezan sus planes para dejar el PAN aunque, en una expresión más de su desvergüenza, hasta podría pegar un tiro de dos bandas: apoyar al candidato del PRI y dejar a su cuñada como candidata del PAN a la presidencia municipal.
DESAIRADOS
Usar al PAN para sus negocios personales trajo como consecuencia que la dirigencia nacional estableciera un juego de engañabobos. Es decir, alentaron que la dirigencia estatal que encabeza Juan Iván Mendoza, hicieran su propuesta de candidatos a diputados y presidentes municipales pero, al final, fue el líder nacional el que tomó la decisión.
A eso se debe que hayan borrado de la lista a LESLIE JIMÉNEZ que se promocionaba como “la más conocida, con posibilidades de ganar” la alcaldía de la capital. Finalmente a esta dama le pesaron los saldos negativos de su papel como diputada, En su lugar va como candidato el también diputado Sergio Bello.
SIN posibilidades de triunfo en la campaña municipal, pocos panistas mostraron interés. Algunos hasta desairaron ser incluidos en la planilla. El desdén lo aprovechó la diputada Alejandra García Morlán para incluir en esa planilla a su papá y a su tía, supuestamente en pago porque no la hicieron candidata. Apuesta a que, al menos, alcancen una regiduría.
La decisión para los candidatos plurinominales dejó muy desencantado a los panistas históricos por lo cual se avizora una caída más abrupta en el número de votos panistas el próximo 5 de junio.
Reciclar al mismo Juan Iván convertido en “ajonjolí de todos los moles” -dicen- deja la imagen de un partido de oligarcas.
Otra decisión mal vista en el PAN es que, otra vez, impongan a la empresaria constructora EUFROSINA CRUZ MENDOZA. En la lista quedó en el número dos después de Juan Iván ¿con que méritos? Dicen que su única astucia fue ir a Monterrey para tomarse la foto con el “independiente” gobernador de Nuevo León. Eso bastó para que se asustara Anayita y la incluyera de inmediato para ser diputada, sin hacer campaña.
Lo peor fue la inclusión como número 3 en la lista de un verdadero arribista en el partido azul. Me refiero al ex secretario de turismo José Zorrilla. Quiere ser diputado con un objetivo claro: tener inmunidad para cualquier investigación en su contra por los inmensos negocios que hizo desde el poder.