El País

La Ciudad de México no logra limpiar el aire que respira. Por los altos niveles de contaminación que ha registrado las últimas dos semanas, puso en marcha un plan excepcional para limitar la circulación de vehículos durante tres meses y, el día que arrancó el programa, los puntos de ozono volvieron a dispararse. Los capitalinos empiezan a cuestionar al Gobierno de Miguel Mancera si la solución realmente es reducir el número de coches que circulan o si la polución proviene de otra fuente.

 

Alrededor de las 16:00 horas, el índice de ozono en la capital mexicana llegó a 156 puntos y el promedio de la calidad del aire en toda la urbe fue declarada como “muy mala”. El estándar de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) -la autoridad interestatal que monitorea el aire de la capital y sus estados aledaños- para decretar la Contingencia Fase 1 es rebasar los 150 puntos, una cifra que se esperaba que disminuyera con la activación del plan emergente del ‘Hoy no circula’ extendido, que obliga a todos los autos a descansar un día a la semana y un sábado al mes del 5 de abril hasta el 30 de junio.

Aunque la Contingencia Fase 1 se activa de facto en cuanto el índice de ozono rebasa los 150 puntos, aún no ha sido formalmente declarada por la Comisión Ambiental o alguna autoridad local. En cuanto esto ocurriera, dejarían de circular dos engomados (etiquetas colocadas a los autos para determinar qué días no circularán) en lugar de uno, dijo a una radiodifusora la secretaria de Medio Ambiente de la Ciudad, Tanya Müller. También dejarían de circular las motocicletas, que quedaron fuera del plan de emergencia iniciado hoy.

Después de 14 años sin decretar formalmente una contingencia ambiental, el pasado 15 de marzo el Gobierno de la Ciudad la anunció luego de tres días en que las partículas contaminantes no cedían, y la emergencia duró otros cuatro días. Desde entonces, la polución se convirtió en una crisis que el alcalde Miguel Mancera no ha podido solucionar, pese a las fuertes -y poco populares- medidas que ha aplicado, como la limitación a la circulación de miles de vehículos y la gratuidad en el transporte.

“Lamento mucho que (la ciudadanía) tenga este inconveniente, no nos gusta que la gente tenga que padecer”, declaró Mancera por la mañana ante la prensa ante las constantes quejas de los capitalinos por tener que dejar a sus coches descansar. El alcalde argumentó que los niveles de polución alcanzados, sumados a las altas temperaturas que son un precursor para la concentración de ozono, han obligado a tomar estas medidas. “También dependemos mucho de los vientos”, agregó.

Para compensar a los conductores que no pueden usar su coche por la extensión del programa ‘Hoy no circula’, el Gobierno dispuso que el transporte eléctrico y la red de transporte público fuera gratuito y que algunos vehículos oficiales ofrecieran viajes gratuitos a la población cuando su destino estuviera en la misma ruta. El cambio ha sido visible pero no respirable: las calles están menos saturadas de coches pero los ojos están irritados y las calles siguen oliendo a humo.