Norberto Amaya A. //7// Ciudad de México a 9 de abril de 2016.

“El que quiera ser águila que vuele, el que quiera ser gusano que se arrastre pero que no grite cuando lo pisen”. Emiliano Zapata.

Éste diez de abril de 2016 se cumplen 97 años del asesinato del asesinato del General, Emiliano Zapata, en la Hacienda de Chinameca, Morelos, en una emboscada que encabezo el traidor Jesús Guajardo, por ordenes de Venustiano Carranza. La División del Norte al mando del General Francisco Villa y el Ejercito Libertador del Sur – al mando del General Zapata- habían firmado el acuerdo de Xochimilco y el respeto al “Plan de Ayala”. Las demandas agrarias y campesinas eran parte fundamental del México revolucionario, hoy siguen siendo parte y esencia del México rural y urbano.

Las voces que demandan tierra y libertad, pero también trabajo y justicia, suman los reclamos de millones de mexicanos agraviados por la crisis del sistema político y económico neoliberal, en todos los rincones del país los agravios se acumulan y el descontento crece hacía la élite que actualmente controla el gobierno federal y los gobiernos locales. “Si Zapata viviera, con nosotros estuviera”, así lo dicen simple y llanamente hombres y mujeres del campo y la ciudad que han heredado los pensamientos e ideas de padres y abuelos revolucionarios. ¡México no aguanta más!

El mejor homenaje que puede hacerse al Caudillo del Sur debe expresarse en la reorganización nacional que garantice una profunda transformación en todos los ordenes de la vida de nuestro país, convocando a la formación de un Polo Progresista y un Plan Alterno de Salvación Nacional. Para quienes asumimos que la nación está en quiebra, endeudada y que nuestra soberanía es casi inexistente, es entonces impostergable y obligado asumir compromisos y convicciones de que se pueden recorrer vías alternas y garantizar la justicia social y la esperanza de vida y el futuro de quienes aquí vivimos. Postergar tareas y esfuerzos nos van a llevar al suicidio colectivo.

La lucha por la defensa de la tierra, involucra hoy a otros actores y se presentan reclamos diversos que deben ser parte de un eje de movimientos sociales y políticos. La protección de nuestros recursos naturales, del agua, el aire, las playas, mares, bosques y ríos, son esencia y argumento para dar contenido a la búsqueda de mejores condiciones de convivencia. Debemos sumar derechos a la vivienda, a la salud, al empleo, al salario digno , a la educación, cultura y arte. Todo ello debe plasmarse en gobiernos que sean del pueblo y con programas y tareas que ayuden al crecimiento, el desarrollo, con equidad y justa redistribución de la riqueza. La corrupción y los privilegios de unos pocos, son un cáncer que deben extirparse ya. No hay otro camino

Para los más de 60 millones de mexicanos que viven en la pobreza, la revolución fue traicionada, cabe apuntar que muchos de los los que abanderaron los fundamentos de la Constitución de 1917, traicionaron su palabra muy pronto. Con los años se han consolidado los grupos de poder y las élites , hoy la oligarquía criolla en complicidad -y sociedad- con las transnacionales y los monopolios de la comunicación, dictan y definen el rumbo del país, al mismo tiempo que saquean las arcas públicas, endeudan y entregan bienes. Casi hemos perdido todo. No perdamos la dignidad.

Un proyecto de rescate de la nación obliga a quienes aquí habitamos a juntar manos y anteponer intereses personales, es tiempo y momento de asumir que somos parte de varios movimientos regionales, de pertenencia a sectores variados pero con orígenes comunes y por lo tanto es posible mantener unidad en la diversidad. La unanimidad no debe existir, somos seres pensantes. Luego entonces, a la memoria del General Zapata, hagamos lo posible por cambiar para bien el rumbo de México.

Reflexiones. Los grandes problemas que viven las zonas urbanas, tienen que ver con el fracaso de las políticas de gobierno aplicadas por los depredadores de ayer y hoy. Está claro que la mayoría de la población mexicana vive en ciudades, pero también que el campo vive una de sus peores crisis y en la miseria humana. La Ciudad de México y la catástrofe de medio ambiente e infraestructura – entre otros problemas- es hoy ejemplo de lo que no puede seguir y de lo necesario que es cambiar. Otro México es posible.

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