El País

Por lo que escribe en sus cuentas de redes sociales, cualquiera diría que Luz Govea, diputada por el PRI en la asamblea de Guanajuato, es una política preocupada por la violencia machista y la igualdad de oportunidades entre los hombres y las mujeres, una mujer encantada con su familia, aficionada a los libros de autoayuda y a las efemérides: “tal día como hoy murió el guanajuatense Diego Rivera”, o “¿sabías que el chicle es originario de México? Le llamaban tzitcli”.

 

Reporteros locales consultados dicen que la diputada nunca había dado de qué hablar, que era una desconocida. Hablan en pasado porque Luz Govea salió del anonimato este miércoles por el discurso que ofreció a representantes indígenas del estado en una reunión.

Govea dijo: “Yo no me las imagino [se refiere a las mujeres indígenas] (…) en una fábrica, no me las imagino haciendo el aseo de un edificio, no me las imagino detrás de un escritorio. Yo me las imagino en el campo, yo las creo en sus casas haciendo artesanías, yo las pienso y visualizo haciendo el trabajo de sus comunidades indígenas”.

Y se armó el escándalo. EL PAÍS ha tratado de contactar a la diputada para que aclare qué quiso decir cuando dijo que se imagina a las mujeres indígenas en casa, haciendo artesanías, en el marco de una reunión en que la comunidad indígena del estado demandaba oportunidades educativas y laborales. La diputada no contestó por Facebook y la oficina local del PRI se negó a facilitar cualquier acercamiento. En declaraciones al diario AM, dijo: “ellos saben perfectamente el compromiso que tengo con ellos…el trabajo con los grupos indígenas no se dice, se hace y yo he estado muy comprometida con ellas, respetando, me merecen respeto y admiración porque son el origen de nuestra raza”

Medios locales de Guanajuato colgaron el mismo miércoles un video de la reunión: en las imágenes, parece que la diputada trata en realidad de loar a los indígenas. Cuando dice que no se imagina [a las mujeres indígenas] detrás de un escritorio, ¿no apela a sus habilidades campesinas y artesanales? Cuando más adelante señala: “yo escucho a los chichimecas y a los pames en los mercados de San Luis de la Paz vendiendo nopales, que es muy digno… es algo que necesitamos”. Cuando dice eso, ¿no resalta la capacidad de los pueblos indígenas para cultivar y labrar la tierra?

Fuera cual fuera su intención, ¿acaso es pertinente que una diputada del partido de Gobierno en Guanajuato diga cómo le gustaría que fuera el futuro de los 15.000 indígenas que viven en la entidad? ¿Acaso es justo que diga que se los imagina vendiendo nopales y no detrás de un escritorio?

Varios medios nacionales traían este jueves la noticia. El diario Reforma daba cuenta del asunto y en la última línea señalaba: “una mujer indígena le recriminó y señaló que no ganan suficiente dinero para mantener a sus familias con la venta de nopales”.

Giovanna Bataglia, directora del centro de desarrollo indígena Loyola, con sede en León, la ciudad más grande del estado, estuvo en la reunión. “Lo medular de la sesión”, cuenta, “fue escuchar la voz de los pueblos indígenas. Los pueblos originarios del estado piden fuentes de empleo y los migrantes que llegan a trabajar caen en el comercio informal. En este caso, los municipios trata de regularizar y lo que acaba ocurriendo es que los criminalizan”. Aunque Battaglia no lo menciona, hay un video en youtube de una mujer indígena reunida con autoridades de Guanajuato, que rompe a llorar cuando explica que funcionarios de la localidad, aparentemente sin motivo, confiscan habitualmente su mercancía. La última vez, narra, incluso golpearon a su marido.

“Bueno en ese contexto”, continua Battaglia, “la diputada, mostrando un desconocimiento total, hace una alusión paternalista, esta imagen de postal, bucólica, de las mujeres en su casa, con las artesanías, los nopales. Desde el punto de vita de los derechos humanos es discriminatoria. Pero yo no sentí que fuera así, sino algo paternalista”.

El caso de la diputada Govea recuerda al tuit del exsubsecretario de desarrollo social, Ernesto Nemer, que publicó una foto del niño chiapaneco que le limpia los zapatos cuando viaja a San Cristóbal de las Casas. Igual que Govea, Nemer aseguró que se trataba de un malentendido. En el caso de Nemer, luego del escándalo le prometió una beca al niño. Luego, a las dos semanas, el presidente Enrique Peña Nieto le puso a cargo de la procuraduría federal del consumidor.