Educado en la Escuela del Honor de las Instituciones Nacionales sumado a nuestra formación como vagos profesionales, responsables, tenemos la convicción que el amor, el odio y la venganza, son motores de crecimiento y desarrollo humano.

 

 

Ciertamente, es una creencia poco ortodoxa que, seguramente, incomodará a las hipócritas buenas conciencias. No obstante ser discutible, tiene una alta carga de certidumbre, toda vez que por amor han surgido los santos y los héroes en el mundo.

El odio y la venganza han dado lugar en la historia, también, a los peores gobernantes y políticos, verdaderos monstruos, como los dictadores comunistas José Stalin, Mao Tse Tung, Kim Il-Sung y su hijo Kim Jong-il, por encima de Adolfo Hitler o Augusto Pinochet.

Oaxaca, La Gran Señora del Sur, capital y estado, no han estado exentas de este terrible y nefasto fenómeno. Ahí están en mayor o menor medida los gobernadores en turno. Cada vez peores. Asesinos de la esperanza del cambio democrático.

Véanlo si no a la luz del actual proceso electoral en general y, en particular, a la gobernación del estado, caracterizado por la enorme sed de venganza de los candidatos, enemigos, que no adversarios, del abanderado del PRI, Alejandro Murat Hinojosa.

Es la eterna historia del canibalismo político que nos impide desarrollarnos y progresar como pueblo. Todos contra todos. Dividen y enfrentan a los oaxaqueños. Es la mayor maldición desde la década de los 70, hace ya casi medio siglo de Noche Negra.

Al igual que entonces extraños enemigos de Oaxaca y de los oaxaqueños, como Manuel Andrés López Obrador (MALO), siembran vientos de odio a la espera de cosechar tempestades políticas que les permitan tomar por asalto el poder en medio del caos.

Pero ¡Oh ironía! El odio del Mesías Tropical contra los dirigentes y militantes del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y del PAN en Oaxaca, terminará coadyuvando paradójicamente al triunfo del candidato del PRI a gobernador, Alejandro Murat Hinojosa.

Lo mismo ocurrirá con el rupturista candidato del Partido del Trabajo a gobernador, Ángel Benjamín Robles Montoya, como parte de su estrategia de odio y sed de venganza en contra del candidato de la coalición PAN-PRD, José Antonio Estefan Garfias.

Al triunfo de Alejandro Murat contribuirá, asimismo, de manera determinante el odio y la sed de venganza largamente larvados del ex gobernador Ulises Ruiz Ortiz y de su Tiburón, el senador Eviel Pérez Magaña, próximamente funcionario federal.

Éste es un aspecto hasta ahora poco observado por los analistas y columnistas políticos locales y nacionales: Las elecciones a la gobernación de Oaxaca están preñadas de odio y sed de venganza. Alimentadas, por tanto, por las vísceras más que por el manejo de ideas y propuestas.

Con razón o sin razón, lo que al final no cuenta, Pepetoño Estefan jamás perdonará a Pepe Murat que le haya sacado de la bolsa la candidatura del PRI a la gobernación hace ya 18 largos años. Viene con todo, movido por el odio y la sed de venganza contra Murat.

Para intentar conseguirlo, cuenta desde siempre con el abierto y decidido apoyo de Diódoro Carrasco Altamirano. Y con vastos recursos de los gobernadores aliancistas Gabino Cué Monteagudo y Rafael Moreno Valle, asesorados por el ex gobernador oaxaqueño.

A la luz de la real politik, la campaña a la gobernación y, sobre todo, el resultado de la jornada electoral del próximo cinco de junio, se judicializará. Así lo prueban los últimos acontecimientos en el actual proceso electoral.

En un ejercicio de creación de escenarios políticos futuros, podemos adelantar desde ya que

el inminente triunfo de Alejandro Murat, será impugnado y finalmente ratificado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Y lo será, por el nuevo palo que dio la Sala Superior del máximo tribunal electoral del país al Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana y al Tribunal Estatal Electoral por no sancionar actos anticipados de campaña.

El desarrollo del controvertido proceso electoral, se complicará todavía más con la impugnación del registro del candidato del PRI a gobernador, Alejandro Murat Hinojosa, lo que tendrá que resolver el Tribunal Electoral Estatal.

De ninguna manera se trata de una simple jalada o tomadura de pelo a nuestros lectores. Tampoco es nada personal. Por el contrario, este escenario es resultado de un análisis serio y responsable al margen de filias y fobias.

Prueba fehaciente de ello es la terca realidad que termina por imponerse. Es decisión presidencial que Alejandro Murat sea gobernador de Oaxaca. Es público y notorio el afecto que desde hace muchos años le profesa Enrique Peña Nieto.

A quienes aún lo duden, ahí está la ruptura de la coalición “Con Rumbo y Estabilidad por Oaxaca” por el Partido del Trabajo, para postular como candidato a gobernador a Benjamín Robles Montoya, quien ayudará a ganar a Alejandro al arrebatar votos al PRD.

Los adversarios y enemigos políticos de su padre José Murat apostaban doble a sencillo que no sería candidato y lo fue. El mismo deseo mantienen respecto de la impugnación por su irreal supuesto de inelegibilidad para ser candidato del PRI a gobernador.

Quizás provoque una tormenta mediática en un vaso con agua el posible dictamen y resolución de rechazo al registro de Alejandro por el Tribunal Estatal Electoral de Oaxaca.

No obstante, el presunto compromiso de los magistrados electorales con los titiriteros de la coalición PAN-PRD, por el irreal incumplimiento del requisito de cinco años de residencia, será enmendado por el Tribunal Electoral Federal.

En reciente entrega de esta columna revelamos la conjura ‘institucional’ que desde el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca armaban quienes fungen como poder detrás del trono de la presidencia.

Fue una seria llamada de atención al ingeniero industrial Gustavo Meixueiro Nájera, así como a los consejeros para evitar que se dejaran engatusar por el canto de las sirenas y las grillas e intrigas palaciegas contra Alejandro Murat.

Ignoramos, si esta perversa maniobra era obra del propio consejero presidente del IEEPCO o será secundada por éste y los consejeros del Organismo Público Local Electoral de Oaxaca (OPLE), quienes por sus irregularidades podrían ser removidos por el TEPJF al igual que en Chiapas.

El IEEPCO y el TEEO perdieron credibilidad y confianza al dejarse utilizar por el gobernador Gabino Cué en la farsa de consulta popular sobre la construcción del Centro de Convenciones en el Cerro del Fortín para beneficiar a Pepe Zorrilla, dueño del Hotel Victoria.

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