* García Henestroza, saltimbanqui de la política local

* Por fin, caras nuevas en la política priísta, en Claudia Silva

 


Finalmente, el máximo órgano electoral del país dio la razón a Alejandro Ismael Murat Hinojosa: es válida su candidatura y sí reúne los requisitos constitucionales para ser gobernador, al ser hijo de padres oaxaqueños, en este caso, José Murat.

Este miércoles 4 de mayo, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) sesionó para ratificar la candidatura de quien abandera la coalición PRI-PVEM-Nueva Alianza.

Y con ello se despejan todas las dudas o cualquier duda que había acerca del derecho de Alejandro para acceder a un cargo de representación popular.

Este tema ya lo habíamos abordado en este espacio, en que reiteradamente expusimos que asistía la razón legal al abanderado priísta, quien fuera un importante funcionario en el gabinete presidencial de Enrique Peña Nieto.

Comentamos también, con la ayuda de expertos en materia jurídica, los diversos ángulos de la argumentación de los opositores a Alejandro, que en ningún caso les asistía la razón y que uno a uno, se irían cayendo las acusaciones, expuestas ante órganos electorales principalmente por Benjamín Robles Montoya y José Antonio Estefan Garfias.

Apenas hace unos días, el Tribunal Electoral del Estado de Oaxaca también sesionó y destacó que Alejandro Ismael reunía todos los requisitos legales (mismo pronunciamiento que hizo a favor de Robles Montoya), fallo que avaló antes el Consejo General del IEEPCO.

Y en el caso de la determinación del TEPFJ, también reconoció el derecho de sangre del candidato a gobernador, aun cuando nació en el Estado de México, lo cual no le quita ni le quitaba posibilidades para aspirar a un cargo de representación desde la entidad de origen de sus padres o padre.

De acuerdo con diversos reportes informativos a los que tuvimos accesos, así como el dictamen, los magistrados electorales del país maximizaron los derechos humanos y varios ponentes basaron su voto a favor en el artículo 23 de la Constitución Política de Oaxaca.

Esta refiere que la ciudadanía oaxaqueña se obtiene por el hecho de ser hijo de padre o madre, o ambos, nacidos en nuestro estado; por lo tanto, tiene derecho a votar y ser votado.

Entre los magistrados, el oaxaqueño Constancio Carrasco Daza expuso en el debate que el artículo 116 constitucional no puede atenderse de manera aislada, sino debe leerse en conjunto con el orden constitucional local.

En concreto, Alejandro no tiene, nunca lo tuvo, ningún impedimento legal para gobernar Oaxaca –como parece que será, de acuerdo con las encuestas más recientes–, situación que fue aprovechada por sus opositores desde hace casi un año, en que se comenzaba a perfilar su aspiración.

Pero incluso desde los altos mandos priístas, entre ellos los precandidatos del mismo partido, utilizaron el tema para atacar y agredir al ex director del Infonavit y ex diputado federal.

Ya en campaña formal, Robles Montoya no ha utilizado de manera perversa tanto ese argumento, pues es sabedor de que también no nació en Oaxaca y por lo tanto podría acarrearle problemas el hecho de señalar e insistir sobre ello.

No es el caso de Estefan Garfias, originario de Tehuantepec, quien ha insistido reiteradamente, ya en su campaña política, en su calidad de oaxaqueño por nacimiento, cayendo en la discriminación hacia quien no tuvo el privilegio de nacer en estas tierras.

¿Qué sigue? Que los coordinadores de la campaña de Alejandro Murat aquilaten la determinación de la máxima autoridad electoral para, ahora sí, afianzar su campaña y enfilarse a un triunfo holgado.

Que los opositores, panistas, perredistas, petistas o los que sean, busquen otros pretextos para atacar a su principal oponente, que no sean argucias legaloides que ahora ya no tienen ninguna validez, como tampoco cierren con sus discursos las puertas a todo aquel que, por alguna razón ajena a su voluntad, salió temporalmente de su tierra.

Alejandro tiene capacidad, sin duda, para seguir sorteando cualquier otro obús. Más bien, el reto que tiene es interno: acabar con las grillas y pleitos internos en equipo de campaña. Ese sí que es un gran problema.

NIMIEDADES

1.- Frustrado porque no ganó, otra vez, la candidatura para ser presidente municipal de Salina Cruz, GERARDO GARCÍA HENESTROZA, ahora despotrica de todo y contra todos, incluso con sus compañeros de partido político. Es que el saltimbanqui de la política local no bien termina un cargo y ya quiere otro. Apenas era diputado local, cuando se metió a presidente municipal, no bien terminaba ese periodo, cuando ya regresó a la diputación local; pero no termina aún su encargo, cuando ¡quiere regresar a la presidencia municipal! Y no haber sido postulado candidato a la alcaldía tiene de mal humor al remedo de político. Lamentable que exista tipos de esta calaña, que únicamente reflejan que son vividores de la política y del presupuesto.

2.- Sin duda alguna que la política merece ser renovada, rejuvenecida, con cuadros aptos, capaces, pero además novedosos, como es el caso de CLAUDIA SILVA FERNÁNDEZ, quien aspira a una diputación por el distrito 13, con el PRI-PVEM-Panal. Mujer que ha desempeñado ya cargos partidistas como en el Cabildo, ha realizado una labor callada pero efectiva, por lo que tiene amplias posibilidades de lograr el triunfo el próximo 5 de junio. A poco menos de una semana de iniciada su campaña política, ha logrado concentrar y conjuntar a todos los sectores políticos y sociales; además de su carisma y labor, sin duda que su juventud, trabajo y talento harán que logre el triunfo en las urnas.

Y como presidente municipal, aún recuerdan el saqueo de Ramírez Puga en el ayuntamiento de Xoxocotlán, como la autorización de fraccionamientos a cambio de 25 casas; como el quedarse con un módulo de maquinaria; como quedarse con 10 emúes, animales que eran parte de un proyecto productivo de familias xoxeñas… es muy larga la lista de agravios de Gilberto y sin duda que se lo cobrarán caro en las urnas, el próximo 5 de junio.