Mi madre es una mujer orquesta.

 

 

 

No es una figura retórica, hoy nos sorprendió con una trompeta,

Antes de sentarnos a disfrutar de nuestra comida dominical, escuchó un músico callejero por la ventana, salió

y le pidió que entrara a la casa y nos tocara algunas canciones y bailamos.

Esto para decirles que como directora­compositora­e­interprete de su orquesta

mantiene un balance perfecto entre la familia, el trabajo y su independencia.

 

Mi madre me enseño que todos los días hay que gozar con lo que hay.

Mi madre me enseñó que la felicidad está en compartir con los demás,

Mi madre me enseñó que hay trabajar para los que menos tienen de manera gratuita y la recompensa es ir

creando un mundo más justo.

Mi madre me enseñó a manejar a los 12 años.

Mi madre me enseñó a ser independiente y me mandaba de viaje a los once para que aprendiera cosas nuevas.

Mi madre me apoyó cuando me fui a vivir con el novio a los 18 años

Mi madre me enseñó a curar enfermedades terribles con amor y fe.

Ella me enseñó a trabajar y a que me gustara mi trabajo.

Ella me enseñó la poesía.

 

Mi madre es mi arma secreta.

 

Gracias a ella tengo el valor que tengo ahora para ser una mujer que trabaja y que además lleva una familia.

 

Carla Fernández Tena

 

Diseñadora

 

@carlafdesign

 

Elisa Carrillo

 

 

 

Mi madre es el pilar y el apoyo fundamental en mi vida. Desde niña recuerdo cómo me dedicaba tiempo lleno de amor y ha estado presente cada etapa de mi vida. En cada momento importante de mi vida. Siempre está apoyándome, dándome fortaleza, nunca me juzga, me orienta. Respeta mis decisiones, me consuela y lloramos juntas cuando sufrimos y nos despedimos. Nos reímos cuando estamos felices y disfrutamos cada momento cuando estamos juntas. Año tras año cruzamos el atlántico para abrazarnos y tomarnos de la mano como dos grandes amigas. Para ella soy su mariposa monarca que cruza el atlántico y regresa a su país.

 

Mi madre es una mujer que ha tenido que luchar mucho para salir adelante y nunca se da por vencida. Me ha enseñado a que todo es posible. Que los sueños se realizan si se trabaja con dedicación, esfuerzo y amor por lo que aspiras; que si te toca ser un arbolito, tienes que luchar para ser el mejor árbol.

 

Mi madre es mi mejor amiga, mi confidente, mi guía. Siempre sabe qué decir, sus palabras son la llave mágica para encontrar la respuesta correcta a todo.

 

Ahora que tengo la bendición de ser madre, puedo imaginarme el sufrimiento y el dolor que vivió y vive al dejarme volar para realizar mis sueños. Estoy inmensamente agradecida con Dios por haberme dado la mejor madre del mundo. El amor que me une a mi madre es el más fuerte y puro.

 

Elisa Carrillo Cabrera

 

“Prima Ballerina” del Staatsballet Berlín

 

Twitter: @ElisaCarrilloC

 

Claudia Calvin

 

Desconozco la razón, pero cada día rejuvenece, a pesar de sus 86 años.

 

Tiene la inquietud de una jovencita encerrada en el cuerpo de una mujer sabia que acaba de estrenarse como bisabuela. El mundo en el que nació es muy distinto al mundo en el que vive hoy. Da pasos más lentos que hace unos años, pero la velocidad del mundo no la asusta y camina a su ritmo llevando, el iPad bajo el brazo.

 

Sus palabras son ese bálsamo necesario al que recurrimos sus hijas cuando, con décadas menos de vivencias que ella, nos desesperamos porque la realidad nos resulta incomprensible. Escucha con los ojos y con el corazón y lo que dice resuena siempre en nuestro interior como un barandal del que asirse para seguir andando.

 

Su mirada refleja la certeza de haber vivido, amado, llorado y sentido a lo largo de muchas décadas. Teje chambritas con la misma pasión con la que escribe en su blog. Se ríe a carcajadas cuando algo le divierte y encuentra a diario motivos para divertirse. Se sorprende todos los días con las diabluras de Zúcaro, quien le roba las bolas de estambre, la mira con ojos de enamorado ronroneador y le vela el sueño en cuanto ella cierra los ojos.

 

Parece frágil, pero una mujer que sacó adelante a seis hijos, sola, a los 36 años en un mundo en el que la palabra “divorcio” era un pecado y la mujer que osaba vivir “esa” realidad padecía el silencio y aislamiento de sus amistades, lleva una fortaleza inimaginable por dentro. Nunca entendí qué hizo para evitar el naufragio de su familia cuando perdió a su único hijo hombre. Romperse no fue una opción para ella… y si lo hizo, pegó solita y en silencio los fragmentos de su alma.

 

Ella es Bertha, mi Madre.

 

Claudia Calvin

 

Fundadora de MujeresConstruyendo.com y Dir. Gral del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales COMEXI.

 

Twitter: @LaClau

 

EL País