El 10 de mayo, como era de esperarse, la contaminación en el área metropolitana fue alta. Bajó por la tarde a 139 puntos de ozono y en Acatlán, Naucalpan, llegó a 145. Decimos que era lo previsible ya que en esta ocasión muchos salen a festejar a su progenitora, no obstante que en otros días simplemente la ignoren. Y es que la fecha impuesta por Rafael Alducin en 1922- casi un siglo-, es la segunda en importancia- después de la Navidad- en ventas y saturación de restaurantes.

 

 

Pero días anteriores, ya habíamos sufrido el doble hoy no circula y de aumentar los contaminantes estaba por llevarse a cabo la medida para que únicamente pudieran transitar los vehículos con terminación par un día y otro los de número final en non. No llegamos a ello gracias a que la atmósfera fue benévola con los mexicanos, pero no por las medidas gubernamentales que siguen poniendo parches a un asunto que requiere acciones de gran y largo alcance.

 

Uno de los burócratas que deben lidiar con este asunto, Julio Sánchez de Cofepris, dijo muy orondo: “Hasta momento nadie ha muerto por la contaminación”. No citó ningún reporte de institución de salud ni dijo que al insistir que no se debe hacer ejercicio al aire libre y evitar que los niños y los de la tercera edad vayan a parques y jardines dejan entrever que los pulmones saturados de aire envenenado pueden estallar en cualquier momento. Pero mientras esto se reporta, los empleadillos que cobran como magnates ni se acongojan.

 

Para Rafael Pacchiano, el encargado de la Secretaria del Medio Ambiente, que intentaba no dar la cara, la medida que se efectuará en julio es hacer una verificación acerca del automóvil más fina y exhaustiva con lo que saldrán un día a la semana más de un millón y medio de carros, la inmensa mayoría de ellos anteriores al 2006. Además, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), ahora sí hará visitas aleatorias a los verificentros y serán más rigurosos en el cumplimiento de las normas. Esto último demuestra que hasta ahora había corrupción en dichos establecimientos, negligencia gubernamental y desdén por la salud de los metropolitanos.

 

Nos dijeron también, los de la Comisión Ambiental Metropolitana (Came), que cuando se inició el hoy no circula (época de Carlos Salinas y Manuel Camacho, hace más de un cuarto de siglo), había 1.8 millones de vehículos y actualmente tenemos 5.4 millones. ¡Felicidades! Otra muestra que los “gobernantes” no hicieron casi nada en cerca de 25 años. La clase política, como siempre, únicamente interesada en los negocios y no en la resolución de problemas.

 

Por otro lado, el director de Pemex, José Antonio González Anaya, dijo que el 90 por ciento de las gasolinas que se consumen provenían de Estados Unidos y son convenientes para el momento. Desmintiendo, obviamente, que importemos estos combustibles de China.

 

Estamos salvados, pues. Aunque ese señor hace meses dijo que los 100 mil millones de pesos que se recortaron a la paraestatal lejos de debilitarla la fortalecían (sic que no entiende nada y hace cuentas al revés). Y es el mismo que hasta el momento no ha dado un informe pormenorizado de lo ocurrido el Pajaritos, Veracruz (sic que ahora sí explota). ¿Le creeremos en esta ocasión al concuño de Carlos Salinas?

 

Para la especialista Mireya Ímaz, del Programa Universitario de Estrategias para la Sustentabilidad (PUES), hay que tener mejores combustibles, controlar la emisión de gases en las gasolineras, reordenar el transporte, evitar la quema abierta en la atmósfera (en la delegación Gustavo A. Madero se celebró el 5 de mayo con cohetes de todos tipos) y muchas otras medidas que han propuesto a lo largo de años la prestigiada institución sin que se le haya hecho el menor caso (Primer Movimiento, Radio UNAM, 10 de mayo).

 

José Agustín García, del Centro de Ciencias de la Atmósfera, señaló que el ozono no se reduce con el doble hoy no circula- algo que ya sabemos-, que tampoco es imprescindible usar gas y diesel, que no debemos de utilizar solventes y desengrasantes al aire libre y que el uso de vehículos eléctricos no disminuirá el congestionamiento vial y, por tanto, no evitará que haya muchos contaminantes por la tortuosa circulación de 7 kilómetros por hora que padecemos en las calles y avenidas.

 

Para algunos más, el asunto es de tal gravedad que se debe reordenar la ciudad desde la construcción de vivienda- hay personas que se trasladan de casa a trabajo y viceversa y ocupan de cuatro a seis horas diarias- hasta la planeación de espacios públicos y fuentes de empleo cercanas. Algo muy necesario pero imposible en este capitalismo depredador.

 

Por cierto, hay otros venenos, estos en las elecciones para gobernador: desde la intromisión del narco en Tamaulipas (donde Manlio denuncia pero no levanta actas, demagogia, pues), hasta Prospera en Veracruz que reparte de todo a favor del PRI y el derroche del PAN con Tony Gali en Puebla.

 

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