REFORMA

Enrique Lomas

Chihuahua, México.  Luis H. Álvarez, líder moral del Partido Acción Nacional, fue despedido entre aplausos y vítores de familiares, amigos, militantes, simpatizantes y personalidades de ese instituto político que, antes de cremar su cuerpo le prodigaron un homenaje de cuerpo presente y efectuaron guardias de honor.

 

 

Encabezados por el dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya y el candidato a la Gubernatura de Chihuahua, Javier Corral, decenas de personas le rindieron tributo al llamado “Panista Eterno y Quijote de la Democracia”, del que destacaron su valentía, mesura política y don de negociación.

El féretro llegó en punto de las 12:30 horas al Centro de Convenciones de Chihuahua en compañía de sus hijos Blanca Esthela y Luis Jorge, así como del presidente del Comité Ejecutivo Nacional, Ricardo Anaya, quien además fungió como principal orador, precedido por Javier Corral.

Al recordar la trayectoria de Luis Álvarez, resaltaron la lucha del panista por la democracia y búsqueda de la participación ciudadana siempre al lado de su compañera de vida Blanca Magrassi.

Ambos oradores en compañía de Margarita Zavala, Francisco Barrio y Ernesto Cordero montaron la primera guardia de honor.

A pesar de que el ex Presidente Felipe Calderón estuvo horas antes en la funeraria en la que fue velado hasta el mediodía del viernes, no se presentó al homenaje que rindió el Partido.

Recuerda FCH valentía de líder moral

Durante los funerales del líder moral del PAN, Luis H. Álvarez, el ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa recordó una anécdota poco conocida en la que lo describió como un valiente ante un ataque a balazos sufrido durante un mitin en Tlalnepantla.

“Cuando es él candidato a la presidencia de la República, hay una anécdota que se conoce poco, estaba hablando un orador y don Luis estaba en el presidium de un mitin en la plaza de Tlalnepantla y desde el fondo de los portales les empiezan a disparar al mitin a los oradores y don Luis se queda parado a esperar los tiros y ninguno le atinan a él”, narró el ex mandatario.

Resaltó también los tiempos en que fue a la cárcel en Jalpa, su huelga de hambre en los 80, entre otros hechos.

Recordó que también vivió los años del autoritarismo como empresario y la represión que sufrió cuando se determinó a participar como candidato a la Gubernatura de Chihuahua y a la Presidencia.

“También don Luis tiene una tercera etapa que es el ser el líder de la transición pacífica en México donde asume los riesgos y los costos de negociar con el Gobierno con dignidad y con principios para que México tuviera una reforma política, un proceso que él inicia en 1988 y concluye en 1996”, dijo Calderón.