México.- El titular de la Secretaría de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, afirmó ayer que el gobierno de la República actuará con mano firme, que no significa mano dura, en las protestas que se efectúen contra la reforma educativa, ya que ésta no afecta los derechos de los maestros.

 

 

Manifestó que los profesores están en su derecho de manifestarse, siempre y cuando lo hagan con respeto a los derechos de los demás. Es muy importante este mensaje, no vamos a permitir que generen conflicto ni enfrentamientos.

 

Puntualizó que las autoridades vamos a estar muy al pendiente, y no es mano dura, sino mano firme. Mano firme quiere decir actuar conforme a las reglas de convivencia.

 

En un salón del Forum Mundo Imperial, ubicado en Acapulco Diamante, Osorio Chong encabezó la sesión extraordinaria de la Comisión Intersecretarial de la Prevención Social de la Violencia y Delincuencia, a la que asistieron casi 400 líderes de colonias y polígonos, 13 secretarios de dependencias federales, el gobernador Héctor Astudillo Flores y el alcalde de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre.

 

Ahí, el funcionario federal recalcó que la seguridad duradera será producto de acciones que permitan reconstruir el tejido social. Si sólo estamos pensando en aumentar el número de policías o de nuestras fuerzas armadas, estamos equivocados, apuntó.

 

El gobierno federal, agregó, trabaja en la pacificación y desarrollo no sólo de Acapulco, sino de los 81 municipios de Guerrero.

 

Osorio Chong resaltó que nunca en la historia de Guerrero había habido tantos recursos destinados a obras sociales, y señaló que el manejo de éstos será transparente.

 

Los representantes de los colonos hicieron varias peticiones. Además de las de seguridad, pidieron la puesta en marcha de comedores, pavimentación de calles e introducción de redes de alumbrado, agua potable y drenaje.

 

Durante la reunión, un grupo de restauranteros de Puerto Marqués, encabezados por Alberto Palma, se manifestó fuera del recinto para demandar el retiro de la marina privada Majahua, que desde hace cinco años construye el Grupo Mexicano de Desarrollo, pues la obra ha provocado el cambio de mareas y ha destruido 25 establecimientos de playa.

 

Los propietarios de restaurantes fueron recibidos aproximadamente a las 15 horas por el gobernador Astudillo Flores, quien se comprometió a dar seguimiento al conflicto y a programar una mesa de trabajo lo más pronto posible con las autoridades federales.

 

La Jornada