CIUDAD DE MÉXICO.

 

 

 

Todos los días, millones de mujeres en el mundo somos inspiradas por otras chicas que gracias a su ejemplo y la defensa de nuestros derechos se convierten en nuestros ejemplos a seguir. Hoy recordamos a Rosario Castellanos.

 

Rosario fue una mujer entregada a la defensa de los derechos de las mujeres, tanto así que es orgullosamente reconocida como un símbolo del feminismo latinoamericano.

 

A continuación te presentamos 15 textos, trozos de poemas, de Rosario Castellanos, que sin duda nos hacen vibrar:

 

 

 

1. Para el amor no hay cielo, amor, sólo este día

 

 

 

2. Matamos lo que amamos. Lo demás no ha estado vivo nunca

 

 

 

3. Heme aquí suspirando como el que ama y se acuerda y está lejos

 

 

 

4. Éramos el abrazo de amor en que se unían el cielo con la tierra

 

 

 

5. No son nube ni flor los que enamoran; eres tú, corazón, triste o dichoso.

 

6. A veces, tan ligera como un pez en el agua, me muevo entre las cosas feliz y alucinada

 

 

 

7. No son nube ni flor los que enamoran; eres tú, corazón, triste o dichoso

 

 

 

8. En mi aridez, aquí, llevo la marca de su pie sin regreso

 

 

 

9. Feliz de ser quien soy, sólo una gran mirada: ojos de par en par y manos despojadas

 

 

 

10. Bajo tu tacto tiemblo como un arco en tensión palpitante de flechas y de agudos silbidos inminentes

 

 

 

11. No te acerques a mí, hombre que haces el mundo, déjame, no es preciso que me mates. Yo soy de los que mueren solos, de los que mueren de algo peor que vergüenza. Yo muero de mirarte y no entender

 

 

 

12. No es que el poeta busque la soledad, es que la encuentra.

 

 

 

13. El matrimonio es el ayuntamiento de dos bestias carnivoras de especie diferente que de pronto se hallan encerradas en la misma jaula. Se rasgunan, se mordisquean, se devoran, por conquistar un milimetro mas de la mitad de la cama que les corresponde, un gramo mas de la racion destinada a cada uno. Y no porque importa la cama ni la racion. Lo que importa es reducir al otro a la esclavitud. Aniquilarlo.

 

 

 

14. Hombrecito, ¿qué quieres hacer con tu cabeza? ¿Atar al mundo, al loco, loco y furioso mundo? ¿Castrar al potro Dios? Pero Dios rompe el freno y continúa engendrando magníficas criaturas, seres salvajes cuyos alaridos rompen esta campana de cristal.

 

 

 

15. ¿Qué se hace a la hora de morir? ¿Se vuelve la cara a la pared? ¿Se agarra por los hombros al que está cerca y oye? ¿Se echa uno a correr, como el que tiene las ropas incendiadas, para alcanzar el fin?

 

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