REFORMA

Ernesto Núñez

Oaxaca, México. No habrá marcha atrás en la reforma educativa en la entidad, pero sí diálogo con quienes la rechazan, asegura Alejandro Murat, candidato del PRI y virtual ganador de la Gubernatura.

 

 

Como casi todos los oaxaqueños, Murat es cauteloso cuando habla de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). A menos de 10 calles de su casa de campaña, la disidencia magisterial mantienen un plantón que cubre con carpas la Alameda de León, el Zócalo de la capital y las calles aledañas.

Debilitada por la aplicación de una reforma que le quitó el control de cuantiosos recursos, la CNTE aún muestra fuerza en el Estado y amenaza con paralizarlo si no hay marcha atrás.

 

¿Qué va a pasar con la reforma educativa?

Es fundamental que quede claro que voy a caminar de la mano con los maestros, con los padres de familia, para tener la educación que nos merecemos, en el marco de un proceso en el que los primeros que se han sumado son los maestros.

Pero hay un buen número de maestros que no aceptan la reforma, y que están ahí plantados, en el centro…

Es un proceso natural de la democracia ponerse de acuerdo.

¿Va a dialogar con la CNTE?

Sin duda que vamos a entrar en un proceso de diálogo y de acuerdos. Pero aplicaremos la ley como está establecida. Y aplicar la ley no significa enfrentarse, vamos a dialogar y a generar los acuerdos que se necesitan para que tengamos la certeza, maestros y padres de familia, de que estamos construyendo la educación que queremos.

¿Qué diferencia hay entre eso y lo que está haciendo el Gobernador actual?

Sería irresponsable de mi parte decir que hoy ya vamos a arreglar todo, es un proceso de sentarse a dialogar.

Murat llega a la Gubernatura con 32 por ciento de los votos, obligado a dialogar con tres fuerzas políticas de izquierda que, juntas, sumaron casi 60 por ciento de la votación el domingo pasado.

Aún sin resultados oficiales, Murat anticipa el llamado que les hará formalmente en cuanto sea declarado Gobernador electo.

“Uno debe usar los instrumentos que tiene, y el mejor es el acuerdo. Invito a todos mis adversarios a cerrar esta etapa de competencia política y a empezar una etapa de acuerdos. En mi gobierno vamos a caber todos”, asegura.

Con 43 años, y una corta carrera política vinculada irremediablemente a su apellido, Murat asegura que su padre no ocupará cargos públicos durante su Gobierno, y adelanta que tendrá un estilo distinto.

“Mi historia es totalmente distinta, él es él, yo soy yo. Él ya jugó y la historia lo juzgará. Y el responsable ahora de la política pública en Oaxaca voy a ser yo. Él es mi padre y lo quiero, lo admiro y lo respeto y, por supuesto, que está contento, como padre. Pero la responsabilidad pública será mía”, asegura.

Consciente de que fue uno de los pocos priistas ganadores el pasado 5 de junio, Murat asegura que ese día la ciudadanía demostró que sabe castigar con su voto, y atribuye el regreso del PRI a Oaxaca al incumplimiento de las expectativas por parte de Gabino Cué, el primer Gobernador de la alternancia.

¿Usted no va a meter a la cárcel a su antecesor?

Yo creo en las instituciones y hay que dejar que ellas trabajen y, por supuesto que si hay prácticas indebidas aplicaremos todo el peso de la ley. Va a haber cero tolerancia a actos de corrupción, pero no revanchismo. Yo creo más en los hechos que en las palabras.

Murat promete echar a andar medidas anticorrupción desde el primer día de su Gobierno: declaraciones patrimoniales, fiscales y de intereses en toda la administración, una fiscalía especializada, bancarización del ejercicio del gasto, contraloría ciudadana y sistemas modernos para el control de los proveedores gubernamentales.

“Votó casi el 60 por ciento del electorado y el mensaje fue claro, quieren un cambio”, apunta.