“Dedícate a lo que te apasiona” es un sabio consejo que, por desgracia, no todos pueden seguir. Si bien el ideal de trabajar en lo que amas es válido y digno de buscar, lo cierto es que vivir lo contrario –es decir, trabajar en algo que no te agrada– puede proporcionarte muchas lecciones llenas de satisfacción.

 

 

Suena increíble, pero es cierto.

 

A continuación te compartimos tres cosas que puedes aprender al estar en un sitio que “no te llena”, de acuerdo con Steve Errey, coach de carrera y colaborador de The Muse, firma especializada en búsqueda de empleo.

 

Aprendes más de ti

Por más deseos que tengas de salir huyendo del lugar en el que estás, hay algo que debes aprender: tolerar el infierno en el que estás. Eso es capaz de hacerte una persona más fuerte, que puede enfrentar verdaderos obstáculos y que no se caracteriza por estar en su zona de confort.

 

Sin embargo, esto no significa resignarte a la situación y permanecer en un estado de mediocridad. Velo así: ¿Qué tal si este empleo es una prueba para demostrarte de qué estás hecho? ¿Cómo responderías a eso?

 

Sabrás escoger

Con un trabajo que odias es fácil que el cerebro se deje engañar y decida sólo recordar las situaciones que te hacen sentir “miserable”. A pesar de ello, esta es la oportunidad para no dejar que tus circunstancias dicten tu camino.

 

Sea cual sea la situación en la que te encuentres, tienes el poder de escoger cómo sentirte. Escoge tratarte con amabilidad y paciencia para reflexionar cómo dar lo mejor de ti y dar el siguiente gran paso. Escoge explorar lo que de verdad importa y, a fin de cuentas, agradecer porque eres una persona que tiene ingresos.

 

Dejarás de luchar para comenzar a involucrarte

Resistirte, quejarte y odiar tu trabajo sólo acaba con tus energías, lo cual, sin duda, provocará que no des lo mejor de ti en tus actividades y que no te des la oportunidad de relacionarte más allá con tu equipo y con la misión del lugar.

 

¿Qué tal si descubres que de aquellas personas con las que trabajas puedes aprender mucho?, o ¿qué tal si descubres que hay algo en ese trabajo que sí te hace sentir bien? No sólo te apartes en un rincón deseando que el día termine y por fin llegue el viernes para, de nuevo, volver a odiar los lunes.

 

Estas son sólo tres de muchas cosas que puedes aprender al estar en un trabajo que odias. Velo como una prueba para demostrar lo que en realidad sabes y cuánto puedes lograr incluso en las situaciones más difíciles.

 

En vez de dar lo mínimo, reflexiona sobre las fortalezas y los talentos que puedes aplicar en el lugar de trabajo para transformar lo que está a tu alrededor y te sorprenderás.

 

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