Los 47 jueces que integran el pleno del Tribunal de Estrasburgo, la corte de derechos humanos más importante del mundo, dictaron una sentencia sin precedentes el pasado jueves 09 de junio. Por unanimidad, los representantes de los 47 países que integran el Consejo de Europa, resolvieron que no existe el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo.

 

 

Dicho de otro modo: los países europeos firmantes del Convenio Europeo sobre Derechos Humanos tienen el derecho a decidir esta cuestión como mejor les parezca sin sufrir represalias del tribunal.

 

El tribunal, que juzgaba el caso de una pareja homosexual a quien el Gobierno de Francia le negó la posibilidad de contraer matrimonio, recordó que el artículo 12 del Convenio consagra “el concepto tradicional del matrimonio como la unión de un hombre y de una mujer” y que no impone a los gobiernos la “obligación de abrir el matrimonio a las personas del mismo sexo”.

 

En el año 2004 el alcalde de Bègles (Gironda), Noël Mamère, celebró el “matrimonio” simbólico de una pareja homosexual. La unión fue registrada en el registro civil del ayuntamiento, pero posteriormente anulada en 2007 por los tribunales franceses, al ser en aquel momento ilegal la celebración de “matrimonios” entre personas del mismo sexo.

 

La pareja decidió acudir al TEDH para denunciar que el Gobierno francés había violado los artículos 14, 8 y 12 del Convenio Europeo sobre Derechos Humanos, artículos que prohíben la discriminación y protegen el derecho al respeto a la vida privada y familiar.

 

No obstante, el tribunal europeo ha sentenciado que “los Estados son libres de reservar el matrimonio únicamente a parejas heterosexuales y gozan de un margen de apreciación para decidir acerca de la naturaleza exacta del estatuto otorgado por otros modos de reconocimiento jurídico”.

 

La decisión del TEDH puede resultar absolutamente inevitable a la luz del citado artículo y más que aconsejable en un momento delicado para la instituciones europeas, cuando hay países como Polonia y Hungría que rechazan abiertamente el llamado ‘matrimonio gay’, en el caso del segundo tipicando en su propia Constitución el matrimonio natural como el único reconocido por el Estado.

 

En constraste, y especialmente desde que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos proclamase ‘constitucional’ el matrimonio entre dos hombres o dos mujeres, la tendencia universal ha sido considerarlo una ‘conquista social’ irreversible.

 

En México, el presidente Enrique Peña Nieto presentó una propuesta para legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo, y para que puedan adoptar, acción que ha polarizado el debate en torno al tema. Las iglesias y organizaciones conservadoras han criticado ampliamente tal decisión.

 

Se ha dicho que incluso se realizó una campaña para que en las pasadas elecciones de gobernador se votara en contra del PRI, como consecuencia del rechazo a la iniciativa presidencial.

 

Sin embargo, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), señaló que es oportuna la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto, para instaurar en la Constitución el matrimonio igualitario, pues reconocerá este derecho a todas las personas en el país.

 

El ministro confió en que esta iniciativa recoge la interpretación de la Corte y la no discriminación es un derecho que establece nuestra Constitución.

 

De esta forma, la reciente sentencia en Europa viene a enfriar y templar la propaganda incesante de los grupos LGBT que hacen parecer la aprobación del matrimonio gay como un avance imparable al que solo se resisten, movidos por una profunda homofobia, un puñado de países. La realidad es que solo 17 de los 193 países miembros de la ONU tiene esta institución.

 

Pero ni siquiera puede alegarse homofobia militante en esos casos, al menos no en su mayoría: 95 de los 176 estados que solo reconocen el matrimonio natural han despenalizado por completo las conductas homosexuales y 88 mantienen protección constitucional sobre los individuos del colectivo LGBT.

 

En el caso concreto que juzga el TEDH, Francia aprobó el llamado “matrimonio homosexual” en el año 2013, y el tribunal ha alegado que la pareja demandante tiene ahora la posibilidad de casarse.

 

 

La Silla Rota