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· “Mis hijos también quieren ser policías. Les emociona mucho verme con el uniforme y sobre todo saber el compromiso tan fuerte que tengo con el pueblo oaxaqueño”

· “Trabajar con adolescentes en el Sistema de Justicia Penal impide abandonar el rol de padre”, explica Rigoberto, custodio en la Dirección de Ejecución de Medidas para Adolescentes (DEMA).

Tras ocho años de servicio en el Sistema Penitenciario del Estado de Oaxaca, Rigoberto muestra una mirada que combina la autoridad de un policía comprometido con su deber, con la inagotable preocupación y bondad que subyace en la naturaleza objetiva de quien funge como padre familia.

Él es custodio en la Dirección de Ejecución de Medidas para Adolescentes (DEMA), y como tal, tiene la misión de mantener el orden en el Sistema de Justicia para Adolescentes, propiciando un ambiente de total respecto y colaboración entre los internos.

“Trabajar con adolescentes requiere de mucha tolerancia y mucho tacto. Es como educar a los hijos”, manifiesta con una inminente seriedad y rectitud, “debes saber mediar la relación, brindar confianza para permitir que se dé una buena comunicación con los jóvenes pero sin perder el papel de autoridad. Es la misma actitud que tengo con mis hijos”, dijo.

Y agregó: “debo brindarles mucho afecto y cariño, escucharlos, pero también deben saber que hay reglas y valores para comportarse de manera correcta en la sociedad”.

Durante la jornada laboral, Rigoberto convive con sus compañeros de trabajo y con los internos en las instalaciones de la DEMA –ubicadas en la Colonia Antiguo Aeropuerto de la Ciudad de Oaxaca- promoviendo los valores que envuelven a la institución encargada de la seguridad pública. Ahí, el policía se concentra en servir y hacer bien su trabajo. Pasada la jornada laboral, dedica el tiempo libre a su familia.

“En los días de descanso, paso tiempo con mis dos hijos porque me extrañan mucho durante la semana intensa de trabajo. Cuando salgo, ellos me esperan fuera de las instalaciones ansiosos de verme”, cuenta mientras se dibuja una sonrisa en su rostro.

Con tono entusiasta y emotivo, relató que se siente comprometido con su trabajo, sabe que su deber es servir a la ciudadanía y lograr que los jóvenes cumplan con su proceso de aprendizaje para que contribuyan de manera positiva con la ciudadanía.

Conscientes de su función, los hijos de Rigoberto le externan de manera incansable la satisfacción y el orgullo que representa para ellos saber que su padre es policía. “Mis hijos también quieren ser policías. Les emociona mucho verme con el uniforme y sobre todo saber el compromiso tan fuerte que tengo con el pueblo oaxaqueño”, concluye.

Para finalizar, recomienda a los padres de familia trabajadores que dejen los problemas laborales atrás cuando conviven con su familia, de lo contrario pierden tiempo de calidad y desaprovechan los momentos valiosos.

Asimismo, comentó que “los padres deben estar al pendiente de la educación de sus hijos, estar presentes todo el tiempo, enseñarles valores y cosas buenas y sobre todo apoyarlos en todo momento”.

Cuidar de la familia y cumplir con su deber no es un trabajo fácil, por el contrario, es una acción que implica sacrificios, un fuerte compromiso y la mejor disposición para servir, por esta razón, la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca (SSPO), felicita a todos los padres de familia y los invita a ser mejores cada día.