LUEGO del violento enfrentamiento entre la CNTE y la Policía Federal que dejó seis muertos y decenas de heridos, un fuerte debate se vivía anoche en Los Pinos.

 

 

LA DISYUNTIVA que dividió al gabinete presidencial fue: ¿qué hacer con el movimiento de disidencia magisterial? ¿Abrir o no una mesa de diálogo?

 

QUIENES estuvieron en las discusiones afirman que, de entrada, existe la convicción de que la reforma educativa sigue y no hay marcha atrás. Sin embargo, los pasos a tomar con la CNTE es lo que causa dudas.

 

POR UN LADO Aurelio Nuño insiste en que nada de diálogo mientras sigan las protestas; descuentos y despidos a quienes falten por andar en la bola.

 

DEL OTRO LADO está la postura de Miguel Osorio Chong: hacer política. El hombre de Bucareli le habría pedido al Presidente instalar una mesa de diálogo, sin que eso signifique claudicar.

 

Y ES QUE esta semana el conflicto puede escalar. Se tiene previsto que jueves y viernes los maestros disidentes lleven a cabo una jornada de protestas a nivel nacional; y que, además, el domingo se sumen al mitin lopezobradorista de Morena en el Zócalo.

 

POR LO VISTO, no será una decisión fácil para Enrique Peña Nieto.