Ante ese diagnóstico, el EPR justifica el que las organizaciones continúen su protesta con el rostro cubierto y portando machetes y palos, además de cualquier otra forma creativa de protesta:

“Ante la amenaza de la escalada represiva ingenuo sería no tomar medidas de protección individual y colectivas; los símbolos de la resistencia –capucha, paliacate, pasamontañas, el machete, el palo…- son necesarios y constituyen necesidad política para elevarlos como parte de la autodefensa de las masas, que de la creatividad de éstas surjan las formas organizativas para generalizar la autodefensa armada del pueblo”.

 

 

El grupo subversivo se suma a la convocatoria para la protesta, algo que ha mencionado en otros comunicados, pero que esta vez lo hace en el contexto en que el magisterio discute y define al interior como reestructura su estrategia.

“En esta cruzada represiva del régimen ninguna lucha puede dejarse sola, es momento de forjar con mayor apremio la unidad popular con la generalización de las acciones políticas de masas como expresión concreta de la solidaridad política”, precisa el EPR.

TEXTO ÍNTEGRO DE LA GUERRILLA

AL PUEBLO DE MÉXICO

A LOS PUEBLOS DEL MUNDO

A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN NACIONALES E INTERNACIONALES

A LOS ORGANISMOS NO GUBERNAMENTALES DEFENSORES DE DERECHOS HUMANOS

A LAS ORGANIZACIONES POLÍTICAS, POPULARES Y REVOLUCIONARIAS

A TODAS LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO DE ESTADO

AL MAGISTERIO DEMOCRÁTICO

¡HERMANOS, HERMANAS, CAMARADAS!

El reciente proceso electoral se dio en el marco del terrorismo de Estado y un creciente repudio popular al régimen neoliberal y a la democracia burguesa, porque durante 33 años se han aplicado políticas que obedecen a los intereses oligárquicos e imperialistas, que han generado la pauperización y el desempleo generalizados en todo el país.

Una verdad se confirma una vez más, ha quedado demostrado que el sistema político electoral como expresión de la democracia burguesa nunca ha representado los intereses ni solucionado las demandas populares, toda vez que los políticos de oficio que conforman la actual junta administrativa, siguen teniendo un carácter antipopular y represivo. En ninguno de los poderes de la nación y niveles de gobierno están representados los intereses del pueblo.

En su generalidad, el proceso electoral se caracterizó por ser militarizado hasta la médula; durante su proceso se incrementaron los crímenes de lesa humanidad como la desaparición forzada y los asesinatos extrajudicales, la detención masiva de luchadores sociales, el asesinato político, la masacre a mansalva, la generalización de actos represivos en todo el país y el paramilitarismo embozado de “ciudadanos inconformes” como punta de lanza para reprimir. La exigencia del INE para “aplicar una estricta institucionalidad” sin violar los derechos humanos es un bufonada, aplicar la institucionalidad es ejercer la represión contra el pueblo inconforme.

La crisis estructural capitalista en México no ha desaparecido, por el contrario sus contradicciones que le dieron origen se han profundizado y aquella se manifiesta crudamente en una crisis política del régimen, en correspondencia la democracia burguesa por la que se rasgan las vestiduras en su defensa los políticos de oficio y cancerberos del capital, se encuentra profundamente desgastada y no tienen credibilidad ante el pueblo, razón que da explicación a la existencia del abstencionismo político en sus diferentes expresiones.