Actualmente hay más personas huyendo que nunca antes en la historia, según un informe publicado el lunes por Naciones Unidas.

 

 

Entre ellas se incluye a quienes huyen de los bandidos en Sudán del Sur, las que huyen de las pandillas en América Central y quienes huyen del Estado Islámico en ciudades iraquíes como Mosul y Faluya. Aunque la mayoría de los desplazados son internos, un número cada vez más alto busca refugio en los países ricos y casi 100.000 son niños que viajan solos.

 

Según el informe, también se calcula que el número de personas desplazadas por conflictos supera los 65 millones: más que los habitantes de Gran Bretaña.

 

Las cifras, que son parte del informe de tendencias globales del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, se publican en un momento en que la hostilidad hacia los migrantes y refugiados en Occidente va en aumento.

 

La Unión Europea ha mostrado signos de disenso sobre cómo manejar el flujo de personas que cruzan el mar Mediterráneo.

 

El domingo, el alto comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, mostró su aflicción por lo que denominó “un clima de xenofobia en la Europa de hoy en día que preocupa mucho”.

 

El sábado, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, denunció lo que llamó “cierres de fronteras, construcción de fronteras y fanatismo” durante una visita a Lesbos, la isla griega a la que han llegado miles de solicitantes de asilo, sobre todo de Siria, Irak y Afganistán. Y pidió que la Unión Europea deje de tratarlos como criminales.

 

“La detención no es la solución. Debería terminar de inmediato”, dijo. “Trabajemos juntos para reubicar a más personas, darles salidas legales e integrar mejor a los refugiados”.

 

La cuestión de cómo manejar el movimiento global de población, ya sea por la guerra, la persecución, la pobreza o los problemas medioambientales, será objeto de debate en la cumbre anual de líderes mundiales que se celebra cada septiembre en las Asamblea General de Naciones Unidas.

 

En Estados Unidos, que históricamente ha aceptado más refugiados que cualquier otro país, el gobierno del presidente Obama prometió recibir 10.000 refugiados sirios antes de octubre pero la respuesta ha sido lenta. El gobierno estadounidense enfrenta críticas por parte de organizaciones de derechos humanos por la ola de deportaciones de centroamericanos, especialmente mujeres y niños.

 

El informe anual de ACNUR dice que en 2015 hubo 65 millones de personas desplazadas, por la fuerza, de sus hogares debido a la guerra y la persecución. Algunos llevan décadas desplazados debido a conflictos de larga duración como los de Colombia o Afganistán.

 

La mayor parte de estas personas –casi 41 millones– no han dejado sus países. Es la primera vez en la historia que Naciones Unidas ha documentado tantos “desplazados internos”, como se les denomina oficialmente. La mayoría están en Irak y Siria pero rebeliones en Somalia o Nigeria también han desplazado a millones de personas.

 

Las cifras no incluyen a los desplazados por terremotos, inundaciones y otros desastres naturales, que solo en 2015 obligaron a por lo menos 19 millones de personas más a reubicarse, según un centro de estudio del desplazamiento.

 

Pese a toda la atención puesta en el esfuerzo europeo por absorber refugiados, el informe encontró que el 86 por ciento viven en países de renta media y baja próximos al lugar que abandonaron, como Turquía, Etiopía o Jordania.

 

Según el informe, la mitad de los refugiados son niños que no asisten a la escuela, pues a menudo las escuelas de los países de acogida están saturadas.

 

De algún modo, las cifras de refugiados muestran el fracaso de las potencias globales a la hora de terminar las guerras. Desde Siria a Afganistán hasta la República Democrática de Congo, los conflictos duran más, los hospitales son blancos de bombardeos en violación del derecho internacional humanitario y los responsables de la ayuda humanitaria se quejan de que se ven superados por las circunstancias.

 

El informe también destaca la disfunción global a la hora de acoger a los refugiados. Apenas 200.000 personas lograron regresar a sus hogares o encontrar acogida permanente en un país extranjero.

 

Jan Egeland, responsable del Norwegian Refugee Council, que ejerce de asesor humanitario en el proceso diplomático que trata de ponerle fin al conflicto sirio, dijo que las cifras de desplazados y su aumento constante es muestra de que los países que tienen la capacidad de poner fin a las guerras “han renunciado a ejercer su responsabilidad”.

 

New York Times