En esta semana el municipio de Nochixtlán Oaxaca, se puso como referente a nivel nacional, luego de los decesos que se registraron producto de la confrontación entre la policía estatal y federal, contra los maestros de la Seccion22 del SNTE que mantenían desde hace más de 15 días un bloqueo carretero. Hasta antes de ello, Nochixtlán no pasaba de ser un referente en el trayecto de la Supercarretera Oaxaca – Cuacnopalan.

Sucede con esta comunidad, el mismo fenómeno que con Ayotzinapa, Tatlaya, Atenco, el somos 132, y tantos casos más; donde los opositores al sistema de inmediato alzan la voz y “despelucan” todo, sin saber a ciencia cierta qué fue lo que ocurrió; lo importante, es volverlo una bandera de lucha. Lo último que importa es el dolor de los afectados.

 

 

La conformación de comisiones mediadoras, de observatorios de derechos humanos, el cambio de postura de partidos políticos y un sinfín de variantes, empiezan a florecer en el campo donde se da el conflicto; y el tema en una horas, ya trasciende fronteras, sin saber bien a bien, que fue lo que ocurrió, quienes son los responsables, o cual es el antecedente. Eso tampoco importa.

 

Lo que quiero decir, es que urge que como sociedad tengamos una mente más abierta, veamos o tratemos de ver la realidad de las cosas; ser más críticos, más informados, y no dejarnos llevar por el rio de datos y contradicciones que estos temas generan; y que al final unos pocos, son los manipuladores de todo.

 

Es decir, no está mal manifestarnos, exigir, recriminar, o hasta ofender; lo que está mal, es que nuestros argumentos no nazcan de las frases o trillados gritos de la marcha, o la postura que nos ofrecen las autoridades; sino que estos surjan de la información real. Muchos del magisterio hasta hoy, desconocen la realidad de la Reforma Educativa, y el contenido de esta; el sector salud anda por el mismo rumbo; su análisis y furia nace, de lo que sus líderes quieren verterles, y solo adoptan la postura que ellos determinan. A pesar de ser un país que va hacia delante, aun nos dan flojera muchas cosas.

 

Lo más grave, según leía ayer, personas ilustradas y que tienen un contexto más amplio de las cosas, ya tomaron partido usando como argumentos lo que les proyectan quienes protestan; tal vez, su visión parta de un rencor propio al gobierno federal, y de ahí se aferren de lo que los demás gritan.

 

Son muy tristes los casos de violencia, las personas detenidas, los muertos, la falta de justicia, la prepotencia, la cerrazón, la indolencia, la intransigencia, la corrupción; todos esos fenómenos que agreden y lastiman; pero es más triste no tener argumentos propios para debatir o ser más críticos, por nuestra pasividad para estar mejor informados.

Lo que reina entre la sociedad actual, es la ley del cencerro, donde todos van siguiendo al que hace más ruido; aunque te lleve al matadero.