THE NEW YORK TIME

Por AMANDA HESS

En la reciente Conferencia Mundial de Desarrolladores, el evento anual de tecnología que realiza Apple, la empresa anunció una función especial para los mensajes de texto en los iPhone.

“A veces escribes todo un mensaje y, al final, te das cuenta de que te falta poner emoticonos”, dijo Craig Federighi, el vicepresidente sénior de ingeniería de software. “Así que ofrecimos una solución: cuando toques el botón de emoticonos, resaltaremos todas las palabras que pueden volverse emoticonos, y solo tendrás que tocar, tocar y tocar para remplazarlas”.

En una pantalla que estaba detrás de Federighi, un mensaje simulado pasó por ese proceso: la palabra “básquetbol” se transformó en una pequeña imagen caricaturizada de la pelota, negra y naranja. “Pizza” se convirtió en una rebanada reluciente de pepperoni.

“Película” se convirtió en una cámara clásica de cine. Los aficionados a la tecnología soltaron un “Ah” colectivo desde el público. “Los niños del mañana no entenderán su idioma”, dijo en broma Federighi.

Sin embargo, parece más probable que la nueva función creada por Apple impida un tipo de habilidad distinta: crear formas sorprendentes, figurativas y subversivas de expresión individual a partir de los diferentes recuerdos digitales que llenan nuestros dispositivos.

Al aprovechar el poder de las unidades culturales más evocativas de la web —los emoticonos y sus primos hiperactivos, los gifs— las empresas de tecnología, marcas corporativas y los empresarios estrella de las redes sociales podrían arriesgarse a aplanar el mundo creativo que nació de ellos.

“Hay un estira y afloja constante entre las personas que encuentran nuevas formas de expresarse en línea y las empresas que tratan de producir dinero a partir de esas expresiones”, dijo Luke Stark, quien investiga sobre comunicación digital y psicología.

Los emoticonos surgieron como fuerzas culturales por sí mismas. Son los jeroglíficos coloridos de una paleta emocional moderna. Además están creciendo porque Unicode Consortium, el grupo que estandariza los emoticonos, lanzará 72 nuevas imágenes que pronto llegarán hasta la punta de nuestros dedos, incluyendo un corazón negro, una flor marchita y una mujer embarazada.

Si los emoticonos motivan los chistes visuales y las yuxtaposiciones caprichosas, los gifs inspiran una aguda sensibilidad curatorial. El arte radica en detectar las rebanadas más ricas de los medios populares —el cine, la TV o el video amateur— y señalar su singularidad al ponerlos en un ciclo infinito de repetición.

Los mejores gifs de reacciones —aquellos que se eligen para inyectarle expresiones humanas a una conversación en línea— se sienten emocionalmente familiares y visualmente sorprendentes.

No obstante, cuando los emoticonos y gifs se filtran a través de los intereses de las compañías tecnológicas, a menudo se vuelven impecablemente automatizados. Además de la función de “emoticonización” que Apple ofrece, hay un nuevo teclado gif en Twitter (una colaboración con la compañía Giphy, a la que le han inyectado 78,95 millones de dólares como inversión desde 2013).

Permite a los usuarios de Twitter elegir a partir de un conjunto de reacciones emotivas, entre ellas “De acuerdo”, “Aplausos”, “Qué tierno (Aww)” y “Qué asco (Eww)”, las cuales remiten a un conjunto de gifs pertinentes, liderados por celebridades de internet como Beyoncé y Oprah.

Aunque los emoticonos tradiciones se expanden más allá de sus raíces japonesas, las compañías tecnológicas como Apple, Microsoft y Google (todas miembros votantes de Unicode) se han convertido en las responsables de hacer elecciones culturales y políticas al determinar cuáles emoticonos nuevos serán incluidos.

Continue reading the main storyPhoto

Credit Apple

Algunas adiciones al repertorio de emoticonos se basan en la opinión de los expertos: Unicode ha consultado al Cornell Lab of Ornithology para pedirle consejos sobre el emoticono de una ave. Otros se seleccionan a partir de “peticiones populares de las comunidades en línea” y propuestas enviadas por el público.

Las empresas también han hecho campañas para influir en el resultado, aunque Unicode sostiene que rechaza los emoticonos que “están fuertemente asociados con una marca en particular”.

El año pasado, la agencia publicitaria Havas London comenzó una campaña a favor de Durex, y pidieron que se hiciera el emoticono de un condón. La cerveza Indio quiere un emoticono de cerveza oscura. Ballantine’s ha abogado por un vaso de whisky.

La compañía de arroz La Fallera sugirió un emoticono de paella (el whisky y la paella lograron llegar a la selección final; ambos estarán disponibles el jueves).

Para los juegos olímpicos, Unicode consideró recientemente codificar el emoticono de un rifle junto con otras imágenes relacionadas con los deportes, pero los miembros rechazaron la propuesta.

“Cuando los comerciantes lo vieron, no consideraron que hubiera mucho valor adicional en agregarlo”, dijo Mark Davis, un vocero de Unicode. “Ya hay un arma de fuego en Unicode”.

Esa decisión aviva las preocupaciones acerca de que el lenguaje visual moderno es moldeado por las prioridades políticas o financieras de las grandes compañías tecnológicas.

Mientras que muchos no ven cuál es la ventaja de hacer otro emoticono de un arma, otros se preguntan si el escrutinio intensificado podría generar símbolos menos idiosincráticos y menos interesantes.

“Una de las cosas que hacen divertidos a los emoticonos es aquella lista extravagante que surgió a partir de accidentes de la historia”, dijo Jeremy Burge, fundador de Emojipedia y miembro del subcomité de emoticonos de Unicode. “La bomba, el cigarro, la jeringa que gotea… es una locura pensar que esas imágenes estarían incluidas hoy en día”.