1).- Un poco de historia

El gobierno cardenista trajo consigo, como producto de la post-revolución, un proyecto: la educación socialista. En el eje de la misma nacieron las Normales Rurales. Estaban diseminadas en todo el país. En Oaxaca había dos: la “Vanguardia” en Tamazulápan del Progreso, de señoritas y la “Moisés Sáenz”, en Reyes Mantecón, de varones. En 1969 ambas quedarían partidas en dos: secundaria y normal. Los varones de ésta última se fueron con sus pobrezas a Mactumactzá, Chiapas. En las décadas 60 y 70 el ingreso era restringido. Funcionaban –o funcionan- como internados. Puros becarios. Todos estaban adheridos, ex officio, a la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM). Fueron, desde entonces, semillero de grupos radicales, como la “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa. Los más locos. La educación era estricta: “el levante” a las 5:30 am. Clases a partir de la 6:00. Academia, entreverada con materias como agricultura, ganadería, industrias rurales y talleres.

 

 

La meta era formar maestros rurales, capacitados para ir a los sitios más recónditos. Castellanizar y enseñar los rudimentos de la lecto-escritura. Vivir en la comunidad; compartir con indígenas y campesinos. Servir como guía. En este entorno, se insertó el lavado de cerebro: los Clubes de Orientación Política e Ideológica (COPI’s). Algunas lecturas: Engels, Marx, V.I. Lenin y su “¿Qué hacer?” -la teoría revolucionaria- y C. Marighela. Los efectos del 68 exacerbaron dicha formación. Detrás de la formación pedagógica, didáctica y de técnicas de la enseñanza, subyacía una soterrada inconformidad con el estatus quo y el establishment. El discurso: opresores vs oprimidos; burgueses vs proletarios. El virus de la revolución socialista permeaba. Hubo quienes abandonaron el magisterio para irse a la clandestinidad, inspirados por dos maestros: Genaro Vásquez y Lucio Cabañas. Otros, a la Patricio Lumumba de Moscú, Cuba o Corea. Fueron guerrilleros de verdad, no simples instigadores con la quincena segura.

2).- Los enfermos o el infantilismo de izquierda

Las Normales Rurales formaron maestros de verdad. Una vocación que de los años 80 para acá se fue pervirtiendo, o más bien, prostituyendo. Nunca el compromiso docente estuvo reñido con la ideología. La protesta no implicaba abandonar grupos o cerrar escuelas. La cruzada era contra la ignorancia, aún permeada con doctrinas revolucionarias ya extintas. En 1980 nace la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Era la disidencia en contra del “charrismo sindical” del SNTE, personificado en Carlos Jongitud Barrios y, posteriormente, por Elba Esther Gordillo. Plantones en el extinto DF. La lucha en secciones afines: 22 en Oaxaca, 7 en Chiapas, 36 en el Estado de México y 9 y 10 en el DF. El asesinato de Misael Núñez Acosta, en Ecatepec, Estado de México, concitó un generalizado repudio en la “conciencecolectif”. De esta historia nadie nos platica. Vivimos estos episodios.

Dos ex alumnos de la Normal Rural de Reyes Mantecón, a la sazón, dirigentes de la S-22, encabezaron la lucha: Pedro Martínez Noriega y, posteriormente, Aristarco Aquino Solís. Ambos moderados. Líderes natos. Luego vendría uno de los “enfermos” y radicales: Erangelio Mendoza González, a) El Burro. Poco después, la CNTE y sus adláteres abdicaron de su populismo original y hasta del Manual del Guerrillero Urbano. Desviaron la ruta. Se volvieron fascistas, facciosos, corruptos, peor que el SNTE. Se hizo auto de fe de aquella tesis: “estás conmigo o contra mí” y las clásicas purgas y ajustes de cuentas. Lana para todo. La S-22 devino Cártel. No hubo renovación ideológica. Aquellas teorías revolucionarias acartonadas y viejas han seguido presentes en un mundo global, inmerso en la dinámica de la era de la información –como le llama Manuel Castells-. La película terminó, pero los “ideólogos” se han negado a salir del cine. A 36 años de distancia las consignas siguen, sólo cambiaron de concepto: gobierno neoliberal, espurio, privatización de la educación, accionar, coberturar, etc. Nada de fondo. Viven un siglo de atraso, aunque echando leña al fogón de la violencia.

3).- La filosofía del odio

¿Cuándo se incubó la filosofía del odio? Con la intromisión de partidos políticos, la narco-guerrilla y los intereses de grupos de poder. La CNTE torció el rabo y se puso al servicio, ahora sí, de intereses espurios. La corrupción, la venta del movimiento, las componendas y complicidades, con un motor: el dinero. En Oaxaca, con el control del IEEPO desde 1992, el Cártel se asumió propietario del presupuesto destinado a la educación. En esa arca abierta, pecaron todos. En 2006 sirvieron a los intereses de AMLO. Igual que hoy. En 2010 le allanaron el triunfo a Gabino Cué, quien fue obligado por la Federación a darles la vuelta en julio de 2015. Hoy, he ahí a la CNTE/Sección 22, en una práctica de suicidio colectivo y desafiando al Estado, sólo con un propósito: conservar sus privilegios. Y la guerrilla dándole cuerda.

BREVES DE LA GRILLA LOCAL:

— Oaxaca sigue como laboratorio de la guerrilla, conejillo de Indias de los partidos políticos y eje de la estupidez política. De nueva cuenta se puso en el escenario mundial: los mismos actores, los mismos incendiarios, la misma victimización. La CNTE/Sección 22 quería muertos. Ya los tuvo. ¿Valió la pena vivir secuestrado por turbas de lacras y lumpen? ¿Cuál fue el costo para los oaxaqueños la aprehensión y luego el trascendido de la liberación de Rubén Núñez, que por fortuna hasta ayer no estaba confirmada?

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