Juan Carlos Zavala

 

 

 

Ayer se cumplieron ocho días del enfrentamiento entre la Policía Federal y Estatal con pobladores de Asunción Nochixtlán, Oaxaca, simpatizantes e integrantes de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Es día de plaza, al menos una decena de calles en el centro de este municipio están repletas de comerciantes. La vida transcurre con normalidad, aquí.

Una camioneta de policía de tránsito decora a la plaza principal, frente al Palacio Municipal. Este continúa abandonado y en ruinas por el incendio que provocaran sujetos desconocidos; un cajero de una institución bancaria yace destruido y saqueado.

A poco más de un kilómetro, el bloqueo a la súper carretera Oaxaca-Puebla continúa con bloques de tierra, piedra, llantas y algunos camiones y, tráiler atravesados. También permanecen los esqueletos de metal de vehículos que fueron incendiados durante el enfrentamiento.

A ocho días del combate, que arrojó un saldo según la versión oficial de nueve muertos y más de un centenar de oídos, la CNTE, pobladores y miembros de organizaciones civiles realizan una marcha para protestar por estos hechos, exigir justicia y la renuncia del presidente de la república, Enrique Peña Nieto, del gobernador de Oaxaca, Gabino Cué Monteagudo, del secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, y del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

Algunos testimonios hacen un recuento de lo que sucedió ese día.

7:00 a 7:30 am. Arriba la Policía Federal y Estatal al bloqueo a la súper carretera en Asunción Nochixtlán. De acuerdo testigos, en el bloqueo había alrededor de 100 personas, quienes hacían guardia. La policía inicia el desalojo sin mediar palabra. Arroja gases lacrimógenos por tierra y aire. Logra el repliegue momentáneo de los maestros y pobladores sobre la carretera federal 190, cerca del panteón municipal.

Según información oficial, en el operativo participaron 800 agentes de las fuerzas de seguridad pública

7:45 am. Las campanas de la iglesia empiezan a sonar. Los maestros y otros empiezan a enviar mensajes para solicitar apoyo para enfrentar a las fuerzas de seguridad pública.

8:00 am. Los pobladores, maestros e integrantes de organizaciones civiles comienzan a llegar para reforzar en el enfrentamiento.

8:30 am. Algunos testigos, principalmente maestros, afirman que vieron salir a hombres armados del hospital de Nochixtlán, quienes iniciaron los disparos contra la policía federal. El hospital se encuentra a alrededor de 100 metros de dónde se desarrollaba el enfrentamiento.

La policía federal responde de inmediato, repele la agresión también con armas de fuego. Algunos policías, se parapetan en árboles que están sobre terrenos de siembra, a un costado de la carretera federal 190. Otro grupo de federales, ingresa al panteón municipal. Aquí detiene a más de una decena de personas que trabajan en una fosa para un entierro. Desde aquí, la policía federal realiza disparos a los manifestantes. Es decir, desde ambos costados de la carretera federal disparó contra los manifestantes. Otro bloque de policías hacía frente a la policía arrojando piedras, cohetes.

-El gobierno afirma que fue de parte de grupos que simpatizan con la CNTE

-Pobladores observan a hombres armados que no pertenecen a su comunidad

El desalojo inició alrededor de las siete y media de la mañana, narra Guadalupe de 43 años. Eran alrededor de las 7:45 de la mañana cuando empezó el repique de las campanas, pero ahora de un modo singular, como de auxilio.

“Yo estaba en mi casa, cuando escucho el repicar de las campanas. Inició con un llamado a misa y después se tocaron como desesperadamente. Aquí en el pueblo sabemos cuándo se llama a misa o cuándo se llama por un difuntito. Cuando es a misa sólo tocan las dos campanas pequeñas alternadamente, cuando es un difunto tocan la campana grande tres veces”.

Guadalupe inmediatamente pensó que se trataba del desalojo del bloqueo en la súper carretera; llegó en 15 minutos y los “fregadasos” ya estaban. “Cuando yo llegué, la policía ya estaba a la altura del camión de pollos, cerca del hospital. Creo que fue el primer repliegue”.

Según los testigos, los policías sin mediar palabra iniciaron el desalojo con el lanzamiento de gases lacrimógenos por tierra y después por aire; los manifestantes se replegaron por la carretera federal 190, al principio eran pocos, pero empezaron a llegar maestros y pobladores para reforzar a los manifestantes.

9:00 a 9.30 am. Empiezan a registrarse los primeros heridos. Las ambulancias del municipio no se dan abasto. Nadie recibe a los heridos en el hospital, según testigos, la policía federal arrojo gases lacrimógenos al interior.

Algunos heridos son llevados con médicos particulares y una gran mayoría de ellos, a la iglesia principal de Nochixtlán. Aquí son atendidos por médicos voluntarios, civiles y el sacerdote de la parroquia.

09:30 am. La policía logra desalojar la carretera

10:00 am a 12:00 pm. En este lapso ambos bandos reportan disparos en varios momentos, lanzan gases lacrimógenos, bombas caseras y usan como proyectiles palos y piedras. Asimismo, se registra el incendio de varios camiones y tráiler, según los testigos, fueron incendiados por los mismos agentes federales.

Un maestro, quien prefirió no dar su nombre, afirmó que algunos policías vestidos de civil salieron del hospital y empezaron a disparar hacia la policía federal. Fue entonces que empezaron los disparos. “Ahí cayó una señora”, dice.

Los policías federales entraron por los terrenos de siembra, que están sobre la carretera federal. Desde ahí se parapetaron y disparaban, dice Pedro de 41 años de edad. Los policías que estaban frente a frente de los manifestantes arrojaban gases lacrimógenos y también piedras; quienes disparaban eran los que entraron por los costados, agrega.

“Empezamos a escuchar las detonaciones. Me acerqué y rodeé por el hospital. Hasta llegar casi a la súper carretera, ahí sobre uno de los terrenos baldíos había una persona herida, junto con otros fuimos a sacarlo, no sé si ya estaba muerto, pero si estaba inconsciente, no se quejaba”.

“Fue la impotencia y escuchar a los mismos granaderos cómo se burlaban de nosotros. Fue cuando decidí participar en la defensa de nuestro pueblo. A partir de ese momento, me mantuve al frente”, dice Pedro, quien logró despojar a un policía federal de su escudo, el cuál le sirvió durante la batalla.

Un grupo de policías rompió la cadena de una de las puertas de acceso al panteón. Guzmán Ramírez, cuidador del cementerio, fue testigo del momento en que los policías arrestaron a más de una decena de jóvenes que hacían una fosa para enterrar una persona y que ese día sería su sepelio. Uno de los policías lo encañonó, “yo le dije jala de una vez, pero no disparó y entonces me jaloneé y logré escapara, corrí y ya no me alcanzaron”.

Desde ahí, los policías federales también hicieron disparos. Sobre las tumbas hay aún casquillos e impactos de bala en puertas y paredes.

Guzmán llegó como a las 8:30 de la mañana al desalojo. Es originario de San Miguel Chicahua, una localidad cercana a Asunción Nochixtlán, como parte de la decisión de esta población que ha decidido solidarizarse con los movimientos sociales. En lo particular, afirma no sentir simpatía con la lucha magisterial, porque están por sus propios intereses; pero decidió sumarse a la lucha por contener el avance de la policía federal.

“No había guerrilleros ni nada de eso, nosotros lo máximo que logramos acercarnos fue a 100 metros de la policía y no teníamos la capacidad para enfrentarlos, lanzábamos piedras, pero ni siquiera llegaban cerca de ellos”.

13:00 pm. Se confirman los tres primeros muertos y 45 heridos. Las 45 personas lesionadas fueron resguardadas en la iglesia de Asunción Nochixtlán, para su posterior traslado al Centro de Salud de Servicios Ampliados y el Hospital Básico Comunitario de la misma localidad.

La Secretaría de Seguridad Pública confirma 21 elementos de seguridad lesionados por arma de fuego, entre ellos: Luis Uriel Robles López; Iván Fernández Cruz; Luis Alberto gracia Mendoza y Tomás Elizalde López, éste último con traumatismo craneoencefálico, quienes fueron trasladados al hospital del IMSS de Oaxaca.

Los heridos con estado de gravedad es crítico fueron trasladados al Hospital General “Pilar Sánchez Villavicencio” de Huajuapan de León, así como al Hospital General de Zona No. 1 “Benito Juárez” IMSS en la ciudad de Oaxaca.

El Gobierno de Oaxaca da a cono los nombres de las 21 personas atendidas en el Hospital Básico Comunitario de Asunción Nochixtlán.

10 personas más son atendidas en el Centro de Salud de Servicios Ampliados de Asunción Nochixtlán.

XX

Lejos del enfrentamiento, a unos 500 metros o más, cerca del hotel Juquila, Oscar Nicolás Santiago, un joven de 21 años de edad, cayó abatido. Alrededor de las nueve de la mañana, salió de la casa de su hermana, primero para visitar un tío que le ayudaría a conseguir empleo y segundo, para comprar material de construcción porque ese día trabajaba en la construcción de un baño para la casa de su hermana.

En el camino, se encontró con un amigo con quien platicaba. Ambos fueron heridos de bala. La que tocó a Oscar atravesó su cuerpo por el pecho.

“Oscar estaba trabajando y vivía conmigo, yo vivo por la colonia el Mezquite, lo que pasa es que por donde vivo no hay señal, nosotros no alcanzamos a escuchar lo que hay acá, prácticamente no sabíamos lo que estaba pasando. Nosotros estábamos haciendo un baño en la casa y se había acabado el material entonces nosotros fuimos al alce por el material, pero él se adelantó, se fue a ver un tío que vive allá en Buenavista, para ver si conseguía trabajo en esta semana.

“Yo tengo mi bebé y en lo que cambié a mi bebé y me fui caminando, cuando yo salté por allá vi cómo se veía la humareda, entonces seguí caminando, se escuchaban las campanas, empezaron a hablar en la iglesia. Yo me fui al alce y todo estaba cerrado, entonces me encontré con una prima y le dije detén a mi bebé, yo voy a ver lo que está pasando, a dónde se fue mi hermano, se fue a traer material, y para saber qué pasó. Cuando llegué lo empecé a buscar y regresé porque no lo encontraba y su celular lo había dejado en la casa, regresé de nueva cuenta y me encontré cion una señora que me dijo, sabe qué doña Celia, hirieron a su hermano en el pecho y lo llevaron al ISSSTE, entonces toda la gente corría por un lado y por otro.

“Yo corrí a buscar a mi hermano al ISSSTE, me dijeron que se lo habían llevado a la parroquia y cuando llegué, tampoco estaba, estaba su nombre pero él ya no estaba. Entonces fui al centro de salud, y ahí lo tenían, entonces dijeron que no lo podía ver qué él estaba grave, fui a correr a avisarle a mi esposo, para que se adelantara al hospital que lo iban a trasladar al hospital de Huajuapan. Cuando fuimos al centro de salud, yo no estaba. En el hospital nada más cruzaban los balazos y todo y se lo habían llevado a la ambulancia a Huajuapan”, relata su hermana María Celia Nicolás Santiago.

El joven de 21 años, no alcanzó a llegar al hospital. Murió en la ambulancia. “Él no estaba en ninguna organización en ningún partido político ni en el magisterio, él era simplemente un inocente que iba pasando en el camino. Cuando en eso truena y cae el amigo primero, y luego truena y cae él.

Alonso de 28 años de edad, escuchó a través de las bocinas de la iglesia que pedían agua, refrescos, trapos, para apoyar a quienes estaban en el enfrentamiento y decidió ayudar. Ya en el lugar, cargó una caja de refrescos para llevarla a los manifestantes. “La gente me decía que más adelante, avanzaba como podía, por los gases lacrimógenos y esperaba a que pararan los disparos para avanzar, me detenía cada se escuchaban de nuevo”. A su alrededor vio a muchos heridos, en las piernas y en las rodillas, con disparos de armas de fuego.

Hasta que llegó al panteón, que está a 100 metros del enfrentamiento, dejó los refrescos y en el momento en que regresaba recibió un disparo en el costado izquierdo de la cintura. La bala atravesó, pero no lastimó ningún órgano, sólo tejido celular. Un grupo de personas ayudó a sacarlo del lugar, pero no había ninguna ambulancia disponible. Un taxista lo llevó al hospital, pero no recibió atención médica. Según su relato, los policías federales lanzaron gases lacrimógenos al interior de este centro de salud. Los médicos que despachan en consultorios privados también estaban ocupados por la cantidad de heridos de bala, hasta que lograron encontrar uno que lo atendiera.

Algunos de los heridos fueron llevados a la iglesia. Los comerciantes ayudaron en la compra de medicamentos, gasas y material de curación, había médicos que estaban ayudando a los heridos. “Vi como a 30 o 40 personas heridas, uno estaba cubierto, tal vez ya estaba muerto”, relata Alonso.

Testigos afirman que hubo disparos de francotiradores del hotel Juquila y del motel Merli; que están a alrededor de 500 metros del enfrentamiento entre la policía federal y los pobladores, a la altura del panteón.

Al darse cuenta, ya casi al final de la batalla, la gente decidió prenderle fuego al Hotel Juquila. “Había una persona en la azotea del motel Merli, él nos decía que había gente ahí desde el techo. Ya íbamos a quemarlo también, pero nos dio me dio que nos dispersáramos, porque la Policía federal entraba por los terrenos disparando”.

14:00 pm. La policía federal empieza a replegarse y con dirección a Oaxaca, se enfrenta con maestros y pobladores que tomaron la caseta de peaje Huitzo. Con gases lacrimógenos, logra dispersar a los manifestantes y continúa su avance hacia la ciudad de Oaxaca. Mientras, continúan algunos enfrentamientos, de menor intensidad.

15:00 pm. El enfrentamiento ha concluido, según testigos. Pero el enardecimiento, no. Un grupo de personas incendian el Hotel Juquila, porque presuntamente hubo francotiradores. Desisten de hacer con un motel que está frente a este, sobre la carretera federal, llamado Merli.

15:30 pm. Otro grupo de personas si dirige a las instalaciones que la policía federal tiene en Nochixtlán. Le prenden fuego y destruyen las instalaciones.

16:00 pm. Regresa una relativa calma a Nochixtlán. Los pobladores y maestros vuelven a colocar el bloqueo a la súper carretera Oaxaca-Puebla.

20:00 pm. El gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, confirma la muerte de ocho personas; más de 100 personas lesionadas, entre civiles y policías y, 21 heridos.