Que se deje de tomar las carreteras pues estos bloqueos constituyen delitos y es imposible delinquir sin ser objeto de justicia. Las personas, a quienes se utiliza para los bloqueos, mueren por ser inducidas a no respetar a los agentes de la ley que son defensores del derecho a circular por el territorio nacional.

 

 

 

La frágil economía de un Estado des-industrializado por los “movimientos sociales” y depauperizado por sucesivos saqueos de malos gobernantes, como es Oaxaca; agoniza. El turismo, nuestra “industria sin chimeneas” nos abandona ante el espectáculo del vandalismo, suciedad y peligro que provoca el bloqueo.

No queremos más stress y miedo en nuestros adultos mayores, ni más desesperación en la juventud que ve cómo las oportunidades se esfuman con sus medios emprendedores, ni más expulsión de gente pobre hacia otros países.

Como un dato de crueldad y descuido, en el último bloqueo algunos animales fueron quemados vivos en presencia de todo el país con un terrible mensaje de odio enviado.

Abandonar la práctica del bloqueo vial hará la diferencia, cambien la estrategia y el pueblo entero los apoyará.