* Disputa Osorio Chong-Nuño Mayer, fondo del asunto

 

* Dependencias estatales, sin ninguna movilidad ni trabajo

 

* ¿Y ahora quién sucederá a Rubén Vasconcelos Beltrán?

 

El conflicto magisterial se salió del control del gobierno de Oaxaca y está a punto de obligar al gobierno federal a ceder, por enésima vez, en múltiples exigencias de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que controla a la Sección 22 del SNTE.

 

Sin embargo, en esa lucha de poder –que se enmarca en el contexto de la sucesión presidencial 2018, en que los miembros del gabinete de Enrique Peña Nieto aprovechan a su favor todo tipo de conflicto– ha generado mayor odio y división en la población oaxaqueña, sin que ninguna autoridad estatal haga algo por restablecer y preservar la tranquilidad social.

 

En definitiva y como primer punto de análisis, es necesario recalcar que el gobierno de Oaxaca se confió en exceso del poder federal para “controlar al magisterio”; creyó a pie juntillas que bastaría con llenar de policías los edificios del IEEPO y encerrar en la cárcel a unos cuantos.

 

Menospreció la fuerza de más de 80 mil maestras y maestros; consideró que con descuentos al salario de faltistas, aplacaría la fuerza magisterial, como parece que ocurrió por más de 10 meses.

 

Claro, en definitiva la mayor parte de la población mexicana, incluyendo de Oaxaca, está de acuerdo y apoya la Reforma Educativa; mucho más el que se haya quitado a la Sección 22 el control de los cargos directivos en el IEEPO, pues fungían como juez y parte a la vez.

 

Sin embargo, algo ocurrió en esta trama, que el Gobierno del Estado obvió o desestimó y cuyos asesores se confiaron en extremo, para llegar a un estado de violencia extrema, como no se vivía en el año 2006, en que el entonces gobernador Ulises Ruiz tuvo la osadía de querer enfrentar al magisterio.

La Sección 22 sigue siendo un amasijo de organizaciones sociales e incluso grupos guerrilleros; no en vano el EPR se ha pronunciado a su favor. Es del dominio público que así actúan los maestros, no en su totalidad: en sigilo, con trabajo de base, con acciones de guerrilla urbana, con violencia organizada, con ideologización de las comunidades y de los alumnos.

 

Todo mundo lo sabía, excepto las oficinas de “inteligencia” del gobierno de Oaxaca, mientras que el Gobierno Federal también restó demasiada importancia a la insurgencia magisterial.

 

No fue la detención de Rubén Núñez y de Francisco Villalobos lo que detonó una extrema agresividad de maestros; eso ya se tenía previsto en su guión y sólo faltaba una chispa, un aliento, un impulso, que le dieron organizaciones sociales y comunidades.

 

El aviso definitivo vino el sábado 28 de mayo, una semana exactamente antes de la jornada de elecciones. Ese día miles y miles de pobladores de todas las regiones y fortalecidas por organizaciones sociales de todos los colores, salieron a las calles desde el monumento a Juárez del oriente de la capital, hacia el zócalo.

 

Una megamovilización que, desafortunadamente, el Estado tampoco pudo leer su significado: era el inicio de la revuelta magisterial, con todas sus fuerzas.

 

Vinieron las detenciones de los dos máximos dirigentes de la Sección 22; luego el primer enfrentamiento en el crucero del IEEPO para desalojar a los maestros, donde inició la pesadilla.

 

El acabose, dos desarticulados operativos y con pésima estrategia por parte de la Policía Federal y la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca, para desalojar las instalaciones de Pemex en Salina Cruz y la supercarretera Oaxaca-México, a la altura de Nochixtlán.

 

El resultado fatal ya se conoce, alrededor de nueve muertos, más de 100 heridos; muchísimos damnificados; daños extremadamente cuantiosos… y un Oaxaca a borde de la peor crisis humanitaria.

 

¿Por qué ha tardado el gobernador Gabino Cué en reaccionar? Nadie lo sabe; ¿por qué no sale a dar la cara a los oaxaqueños más que una sola vez cuando ya comenzaba la crisis tras la masacre en Nochixtlán? Tampoco hay idea de ello y ha dejado en manos de la Federación toda respuesta y solución, lo que deja a su vez una sensación de desgobierno y de abandono de sus gobernados.

¿Quién para a la Sección 22? Tampoco nadie lo sabe y autoridades de todos los niveles tienen miedo de actuar en contra de lo que ya califican como una insurgencia popular, que incluye a municipios del estado.

Pero, ¿qué poder cree el magisterio que tiene para poner de rodillas a los oaxaqueños? En dónde están los descuentos que debía aplicar el IEEPO a los faltistas, para que no dejaran las aulas, es lo que todo mundo se pregunta.

Porque la mayor parte del estado lleva dos semanas sin clases, y nadie ha criticado el grave daño a los alumnos. Porque la Sección 22 sigue dañando de manera severa a nuestra niñez, con su discurso ideológico y su ausencia en los salones de clases; porque siguen cerrando carreteras, siguen cometiendo robos y saqueos, y nadie hace algo. ¿No es esto un estado de ingobernabilidad? Espero que el gobierno federal y el estatal no estén esperando a que la sociedad dañada, dolida, harta, cansada de tantas afectaciones, tome justicia por propia mano.

NIMIEDADES

 

1.- En ese contexto y a dos años de las elecciones del 2018, Oaxaca ha sido usado de manera política por aspirantes a suceder a Peña Nieto. Dos actores importantes en esta tragedia son MIGUEL ÁNGEL OSORIO CHONG y AURELIO NUÑO MÁYER; este último llevaba contra viento y marea la defensa de la reforma educativa desde la SEP, hasta que una mano traviesa metió a la Policía Federal con armas y causó una masacre; salió el segundo y hoy es el héroe que pretende con “diálogo” resolver el problema magisterial. ¿Ganó CHONG? No, perdimos todos, oaxaqueños y mexicanos.

 

2.- También en ese maremágnum, parece que a los funcionarios del Gobierno del Estado les dijeron: quietos, que nadie se mueva para que crezca el caos. Porque definitivamente no hay movimiento en ninguna dependencia estatal, bajo el pretexto del miedo a la violencia. Nadie, desde el secretario General de Gobierno hasta el director del IEEPO; una parálisis absoluta, una crisis financiera, económica y social, a la que parece que los funcionarios muy bien pagados, están abonando para que estalle una crisis de peores proporciones en Oaxaca.

 

3.- Lamentable la ausencia física de don RUBÉN VASCONCELOS BELTRÁN y desde este espacio, colaboradores y directivos de NSSOAXACA extendemos nuestra amplia solidaridad a sus amigos y familiares. Fue un extraordinario cronista de nuestra sufrida ciudad de Oaxaca y precisamente por esa noble tarea, no hay nadie, nadie, que pueda o tenga la capacidad para desarrollar esa labor. Todos han preferido la política, la grilla o vivir de erario, pero absolutamente nadie se ha preocupado por formar individuos que narren, escriban, cuente, dejen para la posteridad, las bellezas y los horrores de nuestro Oaxaca.