Ciudad de México. Al concluir la movilización que partió del Ángel de la Independencia y que sólo logró avanzar hasta el Hemiciclo a Juárez, el magisterio disidente convocó a todos los maestros del país a mantenerse movilizados para exigir un “diálogo verdadero con la Secretaría de Gobernación”.

 

Bajo una intensa lluvia, y luego de que se les impidiera el paso hacia el Zócalo capitalino, Enrique Enríquez Ibarra, secretario general de la Sección 9 de la Ciudad de México, enfatizó: “no vamos a permitir que se imponga su reforma educativa. Vamos a resistir y a continuar con nuestro plan de lucha”.

 

Recordó que este sábado se realizará su Asamblea Nacional Representativa donde deliberarán sobre un nuevo plan de acción. Destacó que en la capital del país decenas de escuelas de educación básica se han sumado al paro. “La inconformidad sigue creciendo. Estamos dispuestos a convocar a un paro indefinido a partir del 5 de julio y creemos que hay condiciones para concretarlo”, advirtió.

 

A concluir el mitin, los profesores disidentes comenzaron a regresar en operación hormiga a su campamento en la plaza de la Ciudadela por lo que poco después de las 19:30 horas se reabrió al tránsito vehicular en avenida Juárez.

 

Previo a su llegada al Hemiciclo a Juárez, donde granaderos impidieron su paso, dirigentes del magisterio ofrecieron una conferencia de prensa frente al Monumento a Colón, aseguraron que no existe desabasto en las comunidades de Oaxaca y Chiapas y que las declaraciones en ese sentido son parte de una campaña mediática de la administración peñista para “preparar posibles acciones de represión en contra del movimiento magisterial”.

 

Luego de que informaron que en el Senado no había ningún legislador para recibirlos, los integrantes de la Comisión Única Nacional de Negociación (CUNN) insistieron en que no van a desistir de sus demandas.

 

Estudiantes de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, de la Universidad Autónoma Metropolitana, padres de familia de diversas delegaciones y organizaciones sociales los acompañaron.

La Jornada