En una cama de un hospital de la delegación Venustiano Carranza agentes de la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México (PGJCDMX) vigilan desde la semana pasada a un menor de edad con el que se enfrentaron a balazos.

 

 

El joven delincuente disparó con el arma de cargo a uno de sus propios compañeros de la policía, quien fue asaltado y asesinado en agosto del año pasado.

 

El arma que le sustrajeron al agente de la Policía de Investigación (PDI) Carlos Alan Gómez Ramírez, es sólo una de las miles que cada año se reportan como perdidas o robadas en nuestro país.

 

De acuerdo con cifras oficiales de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), entre enero de 2006 y abril pasado se tenía un reporte de 13 mil 259 armas extraviadas por las diferentes corporaciones de policía en el país, a niveles federal, estatal y municipal; es decir, cinco veces más que las del operativo Rápido y Furioso de Estados Unidos, que fueron 2 mil 500 unidades.

 

Esto significa que en promedio en nuestro país, cada año al menos mil 325 armas son reportadas como perdidas; es decir, casi cuatro diariamente.

 

Las cifras establecen que por lo menos una de cada cuatro de esas armas extraviadas eran armas largas, como rifles o escopetas.

 

Las denuncias de robo o pérdida de las armas son de todo tipo. Hay agentes que simplemente se quedan dormidos en el transporte público y cuando despiertan ya no las tienen.

 

Un caso es el de la comandante de la PDI, Leticia Zavala Salgado, y ex miembro del grupo de las llamadas Gacelas que se encargaban de la seguridad personal de Andrés Manuel López Obrador.

 

En mayo pasado a la comandante le robaron su arma cuando estaba en el baño de un restaurante de la colonia Doctores. La mujer hizo de todo para evitar el robo, al grado de que llegó a morder al delincuente. Sin embargo, al final no logró detenerlo.

 

De acuerdo con el expediente CI.FCUH/CUH-8/UI3SD/0704/16-05 el arma que le robaron aquel día mientras estaba en el sanitario, fue una Glock tipo escuadra calibre .380, la cual dejó en la orilla de la ventana del baño.

 

Sin embargo, también existen denuncias de comandos que se han dedicado exclusivamente a entrar a cuarteles de la policía para llevarse el armamento de la corporación.

 

Así sucedió en febrero pasado cuando un grupo de sujetos se presentó en el módulo de vigilancia de la policía municipal de Nezahualcóyotl para llevarse el equipo de los agentes locales.

 

Era la madrugada del 18 de febrero cuando un hombre vestido de policía ingresó al módulo ubicado en la calle Aureliano Ramos, de la colonia El Sol, en dicha entidad, supuestamente para hacer una revisión del lugar.

 

Una vez en el interior, esta persona amagó con una pistola a la oficial Guadalupe Márquez para después maniatarla.

 

Teniéndola sometida el sujeto permitió el ingreso de otros cinco hombres que lo esperaban y así se llevaron 13 pistolas, una subametralladora y equipo de radiocomunicación.

 

El caso del agente Carlos Alan Gómez Ramírez ocurrió en agosto del año pasado. Adscrito a la Base Aquiles, el elemento se encontraba en calles del centro de la ciudad cuando fue sorprendido por un par de delincuentes.

 

Los hombres lo desarmaron y lo mataron. Ese día le robaron su arma. La semana pasada sus compañeros encontraron esa pistola, ahora en manos de un joven delincuente que la usaba para asaltar.

 

La Razón