Santa María Tonameca, Pochutla. La imponente belleza de los manglares de más de 30 metros de altura de la laguna de Ventanilla, no se han podido recuperar después de las devastaciones de los huracanes que han azotado las zona en los últimos años y quizás nunca vuelva a ser lo mismo porque no hay apoyo de las autoridades, ni el interés por parte de las dependencias federales para poder hacerlo.

 

 

El primer golpe para la zona se dio en el 2007 con el huracán Paulina, el segundo vino el 15 de junio del 2015, con el Huracán Carlota que devastó el 70% de manglares rojos, mismos que no han podido ser recuperados ni en un 30%, porque por lo menos tardan un año en crecer el metro de altura, comenta Faustino Escamilla Cortés, Presidente del comité de vigilancia la Asociación Cooperativa “Lagarto Real”.

 

La laguna de Ventanilla se recorre por lo menos en una hora, sus extensos caminos son de aguas quietas y oscuras, pero también reflejan matices azules, grises y verdes; digno hábitat de los cocodrilos son la especie más llamativa de la zona, pero lo mismo se escucha el canto de los pájaros, las iguanas verdes u otras especies.

 

La Sociedad Cooperativa “Lagarto Real” surgió en el 2004 con el propósito de coadyuvar en la conservación de las especies como la garza ganadera, Garza de nieve, pico de cuchara, tiranos tropicales, entre otros, que se reproducen en los manglares de abril a julio.

 

 

Las iguanas acuden al encuentro de los visitantes, aparecen las hembras y los machos, en todos los tamaños, bajan rápidamente por las ramas secas de los manglares.

 

Algunos troncos secos se observan sobre la marcha de la lancha, no hay forma de sacarlos a pesar de que ya no reverdecerán jamás, dice Escamilla Cortés, quien asegura que la Procuraduría Federal de Protección al medio ambiente (PROFEPA) ha puesto trabas para poder recuperar la zona.

 

Hoy los pobladores de la zona junto con la cooperativa Lagarto Real han iniciado un proyecto de vivero para producir los mangles y poder en un futuro reforestar la zona, poco a poco ir retirando las ramas secas.

 

Actualmente la zona recibe a un gran número de visitantes en tres épocas del año; la Semana Santa en verano y en diciembre, llegan alrededor de mil 500 quienes desean conocer esta zona de ventanilla en donde no hay más conexión que con la naturaleza.