A lo lejos, la columna de humo marca el lugar de la refriega. El mensaje en el teléfono celular de un nochixtlense dice: 8:42: Acaban de encender un camión de pollo (según testimonios de pobladores, quienes prendieron fuego al tráiler cargado de pollos vivos fueron los policías).

 

 

 

En su ir y venir, las ambulancias machucaban a los pollos, que corrían tan desesperados como la gente.

 

Cuando llegamos el camión de pollo ya ardía. La gente dice que le prendieron fuego los policías, pero a saber. Lo que nosotros sí vimos es que, en su retirada, los policías destruyeron todos los vehículos a su paso: les rompían los cristales y también golpearon a varios choferes, cuenta uno de los ocho reporteros que lograron llegar a Nochixtlán el domingo 19 de junio. Ellos hicieron la mayor parte de sus tomas desde el puente, detrás de la línea policiaca.

 

Como muchos habitantes de esta ciudad, el hombre que muestra los videos estuvo en el centro de la batalla. Ofrece algo revelador –lo es, para empezar, porque muestra el otro lado de la batalla–, aunque se niega a compartir lo que grabó ese día. Por miedo, porque no les gustaría a los maestros, dice.

 

En el primer video que muestra en una tablet se mira a la gente correr de un lado a otro. Un vehículo se estaciona en el costado izquierdo, a una cuadra del hotel Juquila, al que más tarde le prenderán fuego.

 

Un hombre desciende del vehículo y abre la cajuela. ¡Ayuda, compañeros, trae bombas, trae bombas!, se oyen las voces de dos mujeres. Nadie se acerca.

 

El hombre que muestra el video pide que se ponga atención en un joven que aparece fugazmente en dos ocasiones: lleva en las manos un hacha. Según él, se trata de Óscar Luna Aguilar, quien cayó mortalmente herido frente al hotel Juquila. En el video, nunca se alcanza a distinguir su rostro.

 

Los pollos arden a tres cuadras de distancia. Algunas personas que cruzan frente a la cámara cargan palos; otras, piedras que tratan de llevar adelante, donde está en su apogeo el choque con la policía, que ya para entonces ha logrado llegar hasta el camión de pollos. Otro grupo de policías, que los fotógrafos presentes identificaron como estatales, por sus uniformes negros y porque portaban chalecos antibalas, está a la misma altura, pero sobre la loma donde se ubica el panteón municipal.

 

Una fotografía que se ha hecho célebre muestra a uno de esos elementos policiacos en el momento de recargar su pistola escuadra.

 

La corredera termina brevemente cuando suenan los disparos. En el video, se escuchan lejanos, pese a que los dos lugares de los que habrían disparado, según diversos testimonios, están muy cerca de la cámara.

 

Al sonar los disparos, la gente desaparece de escena. Los que quedan en el foco de la cámara se arrastran pecho a tierra y tratan de resguardarse en los edificios a los costados. Una camioneta se detiene cerca del carro de las bombas y suben a ella a un hombre herido en una pierna.

 

Frente al hotel Juquila se alcanza a mirar que suben a una persona a un taxi. Según el hombre que grabó la escena, es el joven que portaba el hacha.

 

En el sitio donde cayó Óscar –a quien el gobernador Gabino Cué también identificó con el nombre de Abdel Aguilar Sanabria, de 23 años– hay veladoras sobre unos ladrillos. A un costado está parada una camioneta roja que se alcanza a ver con toda claridad desde el punto donde dispararon los policías estatales, que según el gobierno de Cué iban desarmados.

 

El hombre que ha mostrado los videos dice que va a pensar si los comparte. Es enemigo del movimiento magisterial: Si los maestros estuvieran en las aulas nada de esto habría pasado, sostiene.

 

Con todo, dice que el domingo 19, poco después de los tiros, abandonó su cámara –la fotografía es su pasión heredada– para acercar agua y refresco de cola a las personas afectadas por los gases. También suelta unas lágrimas.

 

Corre video después de los tiros. En el extremo superior derecho de la pantalla se ve a los policías que participan en la batalla desde el panteón. Algunos ayudaron a la detención de una decena de personas que, permiso en mano, cavaban tumbas para sus seres queridos.

 

A pesar de que existen testimonios de que dispararon desde el hotel Juquila, varias personas gritan mientras señalan hacia una marisquería y una casa que se encuentran justo del otro lado, a una cuadra de distancia.

 

Testimonios de pobladores apuntan a la casa de Elidio Ramales, a quien identifican como mano derecha y ex director de tránsito de Herminio Cuevas, ex alcalde y actual diputado local electo por este distrito.

 

Los gritos que se impusieron, sin embargo, fueron los que indicaban que los disparos salieron del hotel Juquila, por lo que la multitud enardecida le prendió fuego.

 

Campa en Nochixtlán, el jueves

 

El jueves, 18 días después de la desigual batalla que cobró al menos 11 vidas y dejó más de un centenar de heridos, Nochixtlán recibirá al bombero del gobierno, Roberto Campa Cifrián, en su calidad de subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación.

 

Además de la autoridad federal estarán presentes en la reunión representantes de la comisión de mediación que encabeza Miguel Álvarez, del Alto Comisionado de Naciones Unidas, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el ombudsman del pueblo oaxaqueño.

 

Pobladores y maestros se reunieron ayer para preparar el encuentro con las autoridades.

 

El antecedente es la reunión que sostuvieron el pasado 30 de junio con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, y sus colaboradores.

 

En esa reunión, según cuentan algunos de los asistentes, Osorio se comprometió a que a más tardar el 15 de julio habrá respuestas para todas las demandas de la población y que de inmediato comenzaría la reparación del palacio municipal que fue incendiado.

 

En la Ciudad de México, siempre según la versión de asistentes, las autoridades rechazaron la idea de incorporar a organismos internacionales a la investigación de lo ocurrido el 19 de junio.

 

A cambio, dividieron su respuesta en dos paquetes: atención a las víctimas y demandas sociales en general.

 

En ese tenor ofrecieron, por ejemplo, convertir el hospital básico de la localidad en uno de especialidades.

 

Ofrecieron de todo, pero en materia de justicia nada, dice Itayee Cruz Guevara, joven abogada que buscó la presidencia municipal bajo las siglas del partido Morena.

 

Cuando una madre de familia habló de las deplorables condiciones de las escuelas, los funcionarios informaron que existe una bolsa presupuestal para atenderlas, aunque todo el tiempo subrayaron que no habrá marcha atrás en la reforma educativa.

 

Los nochixtlenses no tardaron en hacer suyo el discurso de la reparación integral del daño y por ello exigen que el gobierno reconozca que en su comunidad hubo víctimas de ejecuciones extrajudiciales, que ofrezca una disculpa pública y la garantía de no repetición.

 

También demandan la creación de un fondo para viudas y huérfanos, así como el cierre de los expedientes de los detenidos en el panteón.

 

Por Nochixtlán asistieron integrantes del Consejo Representativo que eligieron los cuatro barrios de la cabecera, representantes de padres de familia y de los comités de heridos, de familiares de muertos, de detenidos y de personas que sufrieron pérdidas materiales. Los mismos estarán en la reunión de este jueves, que también contará con la presencia de líderes y abogados de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

 

Una de las tareas que acordaron los asistentes a la reunión fue formar grupos para convencer a los heridos de que acudan a dar sus testimonios, porque muchos se han negado, por temor, a acudir a los hospitales.

 

La Jornada