Difícil se dibuja el escenario para el gobierno priista de Enrique Peña Nieto, pues los embates de la crisis económica mundial ya están haciendo daño a la vida interna del país, lo que ha generado la exigencia a incrementar nuevamente el precio de las gasolinas, la energía eléctrica, y en consecuencia al gas, y en otros rubros, alza en las tasas de créditos bancarios; y a todas estas variables agréguele el “malestar ciudadano” por la crisis de inseguridad y la virulencia en las múltiples protestas.

 

Mal y de malas el momento por el que atraviesa el país, lo que evidentemente está golpeando la imagen presidencial, y en consecuencia a su partido político; propiciando un generoso espacio ideal para el crecimiento y consolidación de los grupos opositores, quienes con su retahíla y echándole más leña al fuego, buscan capitalizar esa animadversión. No dejemos de lado, que solo faltan 2 años para el relevo presidencial.

 

Hoy, está en duda la capacidad e inteligencia de aquellos funcionarios a quienes Peña Nieto confió el manejo de las variables económicas del país; pero donde es evidente el descarrilamiento, es en aquellos encargados de la política interna, quienes con su apatía y desatinos, tienen al país en la puerta del inicio de una revuelta social.

 

La ausencia de visión y de estrategias en el manejo de la política, le están creando al gobierno federal una gran bola de nieve, que según se aprecia, le será muy difícil de detener y los saldos le serán en contra; empezando con el tema magisterial de la CNTE, que se creó con la inconformidad de algunos sectores de maestros en Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán, y al cual, hoy se han anexado más de 10 estados , incluyendo en estos a Nuevo León, quien por las características de la entidad se pensaba estaba muy lejos de agregarse a la protesta social.

 

Hoy a la CNTE, tenga o no tenga razón en su guerra contra la Reforma Educativa, se le han unido organizaciones sociales, campesinas, universitarias, y sectores ciudadanos; y al apetitoso coctel, se ha agregado estratégicamente el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) que encabeza el aspirante presidencial Andrés Manuel López Obrador (AMLO); todos ellos hoy, en este momento, tienen asfixiada la Ciudad de México, caja de resonancia para todo el país.

En suma, la crisis económica, la de inseguridad, y la social, donde se debe incluir el magisterio y sector salud, son elementos muy riesgosos que unidos, se convierten en una bomba social en manos de Peña Nieto, por lo que urge encontrar caminos para despresurizarla, ya que en caso contrario mandara señales de debilidad presidencial que nos pueden llevar no solo a un cambio de régimen presidencial, sino a abrir el espacio para que emerja el México bronco a que tanto se alude. Muy riesgoso panorama para Peña Nieto, pero muy alentador para el tenaz AMLO. El tiempo será quien dé la razón.

LA SECCION 22 Y LOS OAXAQUEÑOS

Tal y como paso en el 2006, los oaxaqueños nuevamente nos sentimos olvidados y secuestrados por grupúsculos radicales escondidos en las faldas que les ofrece el membrete de la Sección 22 del SNTE o la CNTE, como quiera llamarlos; y la indolencia del gobierno estatal y federal, quienes anteponen sus intereses políticos, sobre el bienestar de 3 millones 800 ciudadanos.

 

Según la prensa nacional e internacional, en Oaxaca se vive un estado de sitio, generado por maestros de la Sección 22 del SNTE, quienes por su lucha en contra de la Reforma Educativa, tienen bloqueadas las más importantes vías de comunicación del estado desde hace más de 20 días, lo cual esta totalmente alejado de la realidad; y digo esto, porque dicha sección gremial cuenta con cerca de 90 mil integrantes, y hoy, a “ojo de buen cubero” podemos aventurarnos a decir que no son más de 5 mil “maestros”, quienes participan en dichas protestas tanto en el estado, como en la capital del país; y el resto de los profesores están en sus aulas concluyendo sus ciclos escolares. Y uno se pregunta, si solo son un puñado de “maestros”, porque no realiza el gobierno una acción definitiva para desenmascararlos? A cambio de eso, la autoridad se presta al juego y da largas a una solución, metiendo al resto del estado en una injusta dinámica de desgaste social.

 

El lamentable enfrentamiento en Nochixtlán, donde desgraciadamente murieron 9 ciudadanos, permitió evidenciar que la mal llamada “lucha magisterial” está contaminada con grupos radicales que están viendo en este caso, un fenómeno idóneo del cual sacar raja, que puede ser económica o política; tan pronto del incidente afloro la presencia del FPR quien demanda libertad de “presos políticos”; la injerencia de Flavio Sosa exlíder de la APPO en el 2006 y ahora dirigente de la organización COMUNA, ligada a MORENA; el CODEP, con presencia en la mixteca y que siempre ha sido liderada por los hijos de las “profesoras” Almazán; la organización MAIZ que dirige Omar Esparza, esposo de la extinta Bety Cariño; entre otras organizaciones sociales, llegando hasta la reacción del Ejército Popular Revolucionario (EPR) organización subversiva de la cual sus ideólogos son profesores. Es decir, la lucha contra la Reforma Educativa solo es un membrete para sembrar la inestabilidad en el estado con otros fines más perversos.

 

Por eso, es frustrante y molesto ver que hoy en Oaxaca todo mundo mete mano, todos opinan lo que se le ocurre, interpretan las cosas bajo una nublada visión, y en todo ese desbarajuste, lo que menos hay son respuestas y soluciones, para los más de 3 millones de ciudadanos que se sienten burlados y humillados por el sector oficial, y el bando de los rudos.

 

Pero eso sí, nuestro gobierno está feliz porque ya viene la Guelaguetza; aunque, en el mejor de los casos, se tenga que llenar el auditorio con acarreados a falta de turistas; esto, siempre y cuando, a los radicales no se les ocurra algo nuevo para impedir la festividad; hacer una hoguera con el nuevo techado no sería descabellado. Hasta la próxima.