Reanudo hoy mi colaboración cotidiana luego de casi 3 semanas de ausencia. La invitación de la Asociación Nacional de Periodistas Chinos a un grupo de comunicadores de la Fapermex, para conocer el impresionante progreso de su país, de la mano con los medios, fue el motivo de mi viaje. En este espacio iré relatando mis impresiones sobre el acelerado crecimiento de esa nación gobernada en la línea de un comunismo, muy particular, que amalgama la disciplina y la ideología del socialismo con las ventajas del capitalismo.

Al margen de las teorías de los economistas, aquí les iré compartiendo lo que vi y oí sobre el exitoso combate a la pobreza en las zonas rurales, el boom en las grandes urbes como Beijing, Whan. Y lo principal, el papel de los colegas orientales en la vertiginosa velocidad del desarrollo de su país.

 

Mientras tanto, vuelvo a la triste realidad de nuestro querido Oaxaca, sometido por un grupo de rufianes que, con los salarios ventajosos y prestaciones de privilegio que les da el gobierno que dicen combatir, se han vuelto diestros en la industria del chantaje político. Son los viejos y mañosos “maestros” que desde el control del IEEPO aprendieron a jugar a la guerrilla, no para combatir nuestro corrompido sistema sino para no quedar fuera del reparto del botín.

Basta un breve repaso del modus operandi de estos “guerrilleros” para que nadie se deje sorprender con las razones de sus acciones confusas. Su objetivo es claro: dicen que luchan por el pueblo para desviar la verdad que es el dinero que persiguen los capos del cartel 22 y el poder que anhela su principal promotor, el tabasqueño López Obrador.

Para los de corta memoria, vale recordarles que el juego es muy similar y sus actores son los mismos, solo con algunas variantes pero siempre con la simulación de la guerrilla.

No hay que olvidar que el gobernador Manuel Zárate Aquino, cayó del poder por lo mismo de hoy, quitarles el dinero y las subvenciones a esos grupos. Así lo reveló cuando estaba por renunciar.

Llegó al relevo el general Eliseo Jiménez Ruiz. Al asumir el gobierno apaciguó las ansias de guerrilla urbana y cuando tuvo lo pelos en la mano preguntó a algunos de los cabecillas ¿Quiénes seguir jugando a la guerrilla? Vámonos a la sierra. Y por las tierras de Juárez surgió un orate levantisco conocido como el güero Medrano. Al menos, este personaje arrebatado no se sabía que tuviera salario del gobierno que intentó combatir aunque, al final, fue abatido.

En esos tiempos surgieron otros románticos idealistas revolucionarios como los hermanos Cortés Gutierrez, los Canseco Urbieta, al galeno recién fallecido Felipe Martínez Soriano. A todos conocí y entrevisté, eran verdaderos idealistas. No se sabían poseedores de fortunas como las que hoy lucen impolutos “líderes” del magisterio, acumuladores y traficantes de plazas, como Ezequiel Rosales, Rogelio Vargas Garfias, Enrique Pacheco, Alma Delia, Francisco Villalobos chico pelón, Santiago Chepi. Bueno, con decirles que hasta el “comandante” Germán Mendoza Nube exigía a los municipios y dependencias que controlaba, concesiones de obras para el consabido “moche”. Así son los modernos “reivindicadores” del pueblo.

Aquellos eran congruentes con sus ideales reivindicatorios del pueblo. Vivían las penurias del guerrillero en el clandestinaje no como los “luchadores sociales” de hoy, los “solovinos” hijos del peje lagarto AMLO, esos que abandonaron el barco y se replegaron a disfrutar sus fortunas mal habidas en cuanto les arrebataron el IEEPO. Son bolsas que saquearon de las arcas de este instituto cuando tuvieron el control. En cuanto su corrupto socio, el gobierno, presionado por el pueblo harto de tantos abusos del cartel 22, les quito ese filón de oro, tocaron retirada pero AMLO los resucita para usarlos en el proceso electoral.

En la administración de Heladio Ramírez López, los toleró y a cambio de que aceptaran la supuesta descentralización educativa, les entregó el IEEPO lo que significó darle armas al enemigo.

Al llegar Diódoro Carrasco intentó acotar su activismo y sus actos delictivos por lo que encarceló a varios. Llegó al gobierno José Murat quien los amnistió y aprendió a usarlos para sus fines políticos a cambio de dinero y poder.

Enfilados como mercenarios políticos, al llegar Ulises Ruiz le exigieron mantener sus prebendas y hasta incrementarlas. La respuesta, en un principio, fue negativa.

Igual como dijo Zárate Aquino, Ulises anunció acotar las marchas y plantones de la sección 22, el uso indiscriminado del cierre de escuelas e intentó recortar el dinero que recibían todos los “luchadores sociales” y sus organizaciones. La respuesta fue la protesta y movilizaciones con mayor virulencia. El cartel 22 presionó con el plantón más prolongado en el zócalo hasta que vino el intento de desalojo que fue algo así como el Waterloo de URO y su, entonces, alter ego y secretario general de gobierno, Jorge “el choky” Franco Vargas. El desastre estalló con el fallido desalojo y lo que URO se negaba al principio de su gobierno, terminó por hacerlo y con creces. Es decir, les empezó a soltar dinero a manos llenas. El gobernador Ulises, para no caer, los corrompió bárbaramente con el dinero del presupuesto pero también se corrompió tremendamente.

 

GOLPE FALLIDO

Cuando el gobierno federal les quitó el control del IEEPO, se agazaparon (sin dinero no baila el perro). Parecía que, por fin, Oaxaca dejaría de ser laboratorio de experimentos de los levantiscos que en el 2006 pusieron en práctica sus perversidades más acabadas. Oaxaca respiraba con alivio pero reaparece el diabólico obcecado AMLO(co) y con el dinero público que recibe su partido MORENA, los alienta.

Bien dicen que un pueblo de corta memoria está condenado al fracaso. Eso fue lo que pasó en las pasadas elecciones en que le dieron más de 300 mil votos a AMLO(co) por su alianza con el cartel 22. Los maistros votaron y ellos mismos con sus familias sufren las consecuencias del estado de sitio.

El pueblo padece, no los “maistros” ni los activistas. Está documentado que todos reciben su salario del IEEPO y pagos extras hasta de 300 pesos diarios a los que permanecen en las barricadas y bloqueos. Otro ingreso significa el saqueo de combustibles, alimentos y bebidas que roban de los camiones que detienen en los bloqueos.